Erdoğan descarta una amnistía general para el PKK en las negociaciones con Öcalan

El inicio de nuevos contactos entre el gobierno y el líder histórico del grupo armado parece traer una ola de optimismo pero también muchas incertidumbres para poner fin a un conflicto que dura ya casi tres décadas.

 

Un sentimiento general de optimismo parece haber brotado en los últimos días en gran parte de la sociedad y la esfera política de Turquía acerca de un posible acuerdo con el líder del grupo terrorista Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), Abdullah Öcalan, para poner fin a casi tres décadas de violencia que han dejado más de 40.000 muertos, pese a que el primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan ha descartado que en el proceso se vaya a plantear una amnistía general o un arresto domiciliario para Öcalan, que cumple desde 1999 una condena a cadena perpetua en la isla-prisión de İmralı.

Erdoğan convocó el domingo una rueda de prensa en el Aeropuerto Internacional Atatürk de Estambul -antes de partir en visita oficial hacia Gabon, Niger y Senegal- en la que explicó que las negociaciones con el líder del PKK, que están siendo llevadas a cabo por el jefe de la Organización Nacional de Inteligencia (MİT) Hakan Fidan -quien también participó en las fracasadas negociaciones de Oslo-, no son algo nuevo.

«Este no es un proceso nuevo, es un proceso continuo que ya se inició antes. Hace poco fueron los encuentros de Oslo (Noruega), y este tipo de reuniones pueden ser realizadas de nuevo, quizás en otra ciudad», explicó Erdoğan.

«Luchamos por tener éxito en la lucha contra el terrorismo», dijo el primer ministro turco a los periodistas, aunque tratando de distanciar al partido gobernante del diálogo con Öcalan al asegurar que ningún miembro del AKP había tomado o tomaría parte en las conversaciones con el líder del grupo armado.

«Tendremos éxito si unimos nuestras manos, y eso es algo que no hemos conseguido hasta ahora. No hemos recibido aún el apoyo de la prensa escrita ni de la sociedad civil», explicó Erdoğan resaltando la importancia fundamental del apoyo de los ciudadanos a la iniciativa para que ésta tenga éxito.

Quizás en línea precisamente con ese apoyo buscado y necesario entre la sociedad turca, el mandatario turco quiso dejar claro que la cuestión de un posible cambio del régimen carcelario de Öcalan a un arresto domiciliario -como han demandado a menudo sus partidarios e incluso algunos políticos del partido nacionalista kurdo BDP-, o la promulgación de una amnistía general para aquellos militantes del PKK que tengan delitos de sangre, son ambas dos opciones descartadas que quedan fuera de toda discusión.

«Hay rumores sobre un arresto domiciliario para Öcalan. Pero esto jamás podría ocurrir durante el gobierno del Partido de la Justicia y el Desarrollo», insistió el primer ministro, que el pasado 28 de diciembre hizo público que el gobierno había iniciado una nueva ronda de contactos con el líder histórico del PKK.

En el marco de este proceso, el gobierno turco autorizó el pasado jueves 3 de enero a dos diputados nacionalistas kurdos -Ayla Akat Ata, parlamentario por la formación nacionalista kurda BDP, y Ahmet Türk, diputado independiente y ex presidente del DTP, predecesor del BDP e ilegalizado en 2009 por sus vínculos con el PKK- a reunirse en la isla prisión de İmralı con Abdullah Öcalan, en la que ha sido la primera visita realizada por diputados de la Asamblea Nacional Turca al líder del PKK desde su ingreso en prisión en 1999.

Apoyo de la oposición

Parte de ese apoyo buscado por Erdoğan podría haber comenzado a recibirlo este fin de semana, después de que el líder del principal partido de la oposición -el Partido Republicano del Pueblo o CHP- Kemal Kılıçdaroğlu anunciara que concedía un «nuevo crédito» al ejecutivo del AKP para poner fin al problema del terrorismo en Turquía, pese a los errores cometidos en el pasado.

«No queremos que muera gente en este país. No queremos que ninguno de nuestros ciudadanos sufra daño. Podemos superar este problema con inteligencia, lógica, sentido común y memoria histórica», declaró Kılıçdaroğlu en unas palabras recogidas por el diario turco Hürriyet. «Pese a todos los errores que ha cometido en el pasado, estamos concediendo al AKP un nuevo crédito. Así que, que resuelva el problema».

A juicio del líder del CHP, el sistema democrático y el parlamento turco es la única forma de poner fin al problema del terrorismo en Turquía. «Nos sentaremos y hablaremos. Usaremos la razón común para resolver el problema», dijo Kılıçdaroğlu, quien hace unos días ya afirmó que no se opondrá a ningún acuerdo siempre que incluya una entrega incondicional de las armas.

Por contra desde el partido nacionalista turco MHP -tercera fuerza en el parlamento de Turquía- el anuncio de nuevos contactos con el PKK ha sido fuente de fuertes críticas como en anteriores ocasiones. Un portavoz de la formación condenó cualquier negociación con Öcalan y acusó al partido gobernante AKP del primer ministro Erdoğan de «ignorar el deseo de millones de personas que lo votaron».

Öcalan: yo soy la única autoridad en el PKK

Según las pocas filtraciones a la prensa que ha habido acerca del contenido del primer encuentro -que podría no ser el último- mantenido la semana pasada entre los dos diputados kurdos y Öcalan, éste insistió en presentarse como la «única autoridad» con la que negociar en el proceso y el único capaz de conducir a un desarme del PKK.

Según algunos diarios turcos, el líder del grupo armado habría asegurado que «podrían darse importantes pasos en los próximos meses» siempre y cuando «el proceso no sea saboteado», algo que no está claro sin embargo que Öcalan pueda evitar desde su celda en İmralı, especialmente teniendo en cuenta que en el seno del PKK hay diversas facciones y corrientes y es probable que no todo el mundo apoye un proceso de paz o una eventual entrega de armas al Estado turco.

En este sentido, los ataques armados por parte de militantes del PKK contra las fuerzas de seguridad turcas podrían ejercer una fuerte presión social sobre el gobierno turco para poner fin a las negociaciones, como ya ocurrió en anteriores ocasiones, incluyendo el proceso de Oslo.

Además y pese a la insistencia del primer ministro turco de que la opción de un arresto domiciliario para Öcalan no es una opción, el representante en Europa del PKK, Zübeyir Aydar, aseguraba recientemente al diario turco Milliyet que cualquier proceso de desarme será imposible mientras el líder del PKK permanezca «entre los muros» de İmralı.