Ender Arat: »La verdadera razón que impide la adhesión de Turquía a la UE, es la religión»

El embajador de la República de Turquía en España, Ender Arat, ofreció el martes una conferencia en la sede de la Comisión Europea en Madrid en el marco de un seminario titulado «El futuro de Europa».

El embajador de la República de Turquía en España, Ender Arat, ofreció el martes una conferencia en la sede de la Comisión Europea en Madrid en el marco de un seminario titulado «El futuro de Europa», donde habló del largo recorrido en las relaciones entre Ankara y la UE e hizo incapié en las verdaderas causas por las que algunos rechazan la adhesión de Turquía.

El seminario, organizado por el Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset el martes y miércoles de esta semana, contó con la presencia de varios expertos que abordaron temáticas en torno al futuro de la Unión Europea, incluyendo la ampliación de la UE a otros países y la viabilidad de las alternativas a la integración.

En el marco de este encuentro, el Excmo. Sr. Ender Arat, Embajador de Turquía en España, ofreció pronunció un discurso en el que entre otros aspectos habló de los múltiples vínculos que unen a Europa con Turquía y criticó los argumentos de aquellos que se oponen a la adhesión plena de Turquía a la Unión Europea como «meros pretextos», que según Arat esconden en realidad el temor a que un gran país de mayoría musulmana entre en la UE.

«Estamos observando con preocupación el crecimiento de la xenofobia, la tendencia contraria al  Islam, y los partidos ultra nacionalistas que son socios de gobierno en varios  países en Europa», dijo Arat. «Me gustaría citar una frase de Ortega y Gasset: «España es el problema, Europa es la solución.» En el informe preparado por los sabios del Grupo de Reflexión se dice: Europa es el problema… Yo quiero añadir a esta frase: «Turquía puede ser la solución».», aseguró Arat durante su discurso, en el que habló de los múltiples beneficios que puede traer la integración plena de un país como Turquía en la UE.

Reproducimos a continuación en su totalidad el discurso del Sr. Embajador de Turquía, con la seguridad de que será de gran interés para nuestros lectores.

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DISCURSO DEL SR. EMBAJADOR ENDER ARAT EN EL SEMINARIO “EL FUTURO DE EUROPA” ORGANIZADO POR EL INSTITUTO UNIVERSITARIO DE INVESTIGACION ORTEGA Y GASSET

(Madrid, 12 abril 2011)

Excelencias,

Estimado Director de la Representación de la Comisión Europea,

Estimado Director del Instituto Ortega y Gasset,

Queridos alumnos,

Señoras y Señores,

Es un placer para mí estar hoy aquí con ustedes.

Le doy las gracias al Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset por la organización de este seminario sobre el tema “El Futuro de Europa”.

Llevo representando a Turquía desde hace 40 años, de los cuales los primeros 30 fueron como diplomático y los últimos 10 como embajador.

Desde hace 40 años llevo intentando explicar que Turquía pertenece a Europa.

Dentro de unas semanas me marcharé de Madrid y luego me jubilaré. Agradezco al Instituto Ortega y Gasset por brindarme la oportunidad de hablar, en calidad de embajador por última vez, sobre la vocación europea de Turquía.

Hoy en día Turquía es miembro de todas las instituciones y organizaciones europeas.

Turquía fue uno de los miembros fundadores del Consejo de Europa en 1949, antes de que se formaran las Comunidades Europeas.

Actualmente Turquía ostenta la presidencia de turno del Consejo de Europa. El presidente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa es un político turco. Su nombre es Mevlüt Çavuşoğlu.

Turquía se convirtió en miembro de la OTAN en 1952 y durante la larga época de la Guerra Fría hizo sacrificios asumiendo importantes compromisos para defender nuestros valores comunes, los valores europeos, contra el peligro del comunismo.

Muchos de los países que hoy son miembros de la UE se encontraban en el bando contrario durante el largo periodo de la Guerra Fría.

En cualquier caso, es innegable el papel nada despreciable que Turquía desempeñó como miembro de la OTAN en el logro de la democracia de muchos países ex soviéticos que son hoy miembros de la UE.

En 1961, cuando la Comunidad Económica Europea estaba compuesta por tan solo 6 países miembros, Turquía se convirtió en uno de los fundadores de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Turquía firmó el Acuerdo de Asociación en 1963, exactamente 10 años antes de la primera ampliación de la CEE, que tuvo lugar en 1973, con la incorporación de Gran Bretaña, Dinamarca e Irlanda.

Desde 1963 Turquía está preparándose para su adhesión a la UE a través del Acuerdo de Asociación.

Pueden imaginarse la dificultad que entraña explicar esta situación a la opinión pública de Turquía.

A diferencia de los otros, el Acuerdo de Asociación entre Turquía y la UE de 1963 tiene una peculiaridad. Esta peculiaridad emana del objetivo fundamental del acuerdo que era preparar a Turquía para convertirse en miembro de pleno derecho de la UE.

El Presidente de la Republica francesa, Charles de Gaulle, que fue quien firmó este Acuerdo de Asociación en 1963, vetó la adhesión de Gran Bretaña con el argumento de que no era un país europeo.

Les leo a continuación la declaración que hizo Walter Hallstein, Presidente de la Comisión Europea, al entrar en vigor el Acuerdo de Asociación en 1964:

“Turquía es parte de Europa. Este hecho constituye el principal significado de lo que estamos realizando hoy. Esto, de hecho, viene a confirmar de manera actual lo que es una realidad que está vigente desde hace siglos y que supone más que una mera expresión que resuma un concepto geográfico o un suceso histórico. Turquía es parte de Europa”

“Pacta sund servanda” es un principio fundamental para el mundo occidental. Pero no funciona en la Unión Europea.

Turquía solicitó su adhesión en la UE como miembro de pleno derecho en 1987, después de la entrada de España y Portugal.

En aquel entonces yo era el Director del Departamento de la UE en el Ministerio de Asuntos Exteriores en Ankara. Yo mismo redacté las cartas de solicitud a la UE.

Austria, Finlandia y Suecia se convirtieron en miembro de la UE en 1995 .

Sin embargo, Turquía tuvo que esperar 12 años hasta que llegara, en 1999, la respuesta positiva a su solicitud con la declaración de Turquía como país candidato.

A ningún país miembro de la UE se le hizo esperar tanto.

Pero es más, Turquía ya había establecido una Unión Aduanera con la UE en 1996, por lo que actualmente ya se ha culminado la armonización aduanera con la UE.

Hoy los productos europeos circulan libremente en Turquía y viceversa. Los productores europeos también pueden circular libremente en Turquía. En cambio los turcos no pueden. Les invitan a las ferias en Europa pero no pueden asistir por no poder obtener el visado necesario. Las universidades y los alumnos turcos forman parte del proyecto Erasmus desde el principio, sin embargo los estudiantes turcos elegidos pierden semestres porque sus trámites de visado tardan meses.

La UE ofrece facilidades de visado a todos los países de los Balcanes, independientemente de que sean o no candidatos a la adhesión a la UE, a los países del Cáucaso, y ha iniciando negociaciones con la Federación Rusa, Ucrania y Moldavia para facilitar los trámites para la concesión de visados, pero ni siquiera ha comenzado a negociar el tema con Turquía por motivos políticos.

Volviendo de nuevo a la evolución histórica de las relaciones, 5 años después del reconocimiento de Turquía como país candidato, en diciembre de 2004, se decidió que Turquía, habiendo cumplido los criterios requeridos, podría comenzar las negociaciones para su adhesión.

En el mismo año la UE aceptó el ingreso de los 10 nuevos miembros. Entre estos se encontraba “Chipre”, que no había solucionado sus problemas internos, ni había normalizado sus relaciones con sus vecinos. No se les preguntó nada a los turcochipriotas. En aquel entonces el problema de Chipre no constituía un obstáculo, sin embargo, hoy, este problema entorpece el curso normal de las negociaciones con Turquía en cada etapa. En 2004 la UE aceptó como miembro al Gobierno de Chipre que no tiene soberanía sobre la mitad del territorio de la Isla. Hoy, para iniciar las negociaciones, le pide a Macedonia que cambie su nombre que figura en su Constitución.

¿Por qué existe este doble rasero? Porque en 2004 Grecia amenazó con vetar la adhesión de los otros países si no se aceptaba a Chipre como miembro de pleno derecho. La UE hizo dejación de sus principios y se rindió a las amenazas.

En realidad, el problema de Chipre, el tamaño de la población turca o la posibilidad de que Turquía tenga más representantes que Alemania y Francia en las instituciones europeas, son meros pretextos para escudarse tras de ellos.

Todos estos aspectos se pueden solucionar con buena voluntad. La UE, que deja de lado sus principios de vez en cuando, está dotada de los mecanismos para superar fácilmente estos problemas.

No son éstas las verdaderas razones que impidan la adhesión de Turquía a la UE. La verdadera razón es la religión. Hay algunos que no quieren la adhesión de Turquía, cuya población es musulmana en un 99%, pero no se atreven a decirlo abiertamente.

Quiero poner algunos ejemplos concretos:

A principios de 2000, Valery Giscard d’Estaing, que fue nombrado para redactar la Constitución Europea, introdujo como primer artículo del borrador la clausula de “la UE es una unión cristiana”. Pero no consiguió que ese artículo fuera aceptado. Muchos países de la UE, España entre ellos, se opusieron. Sin embargo, hoy en día no falta gente que piense como Giscard d’Estaing. Estamos observando con preocupación el crecimiento de la xenofobia, la tendencia contraria al Islam y los partidos ultra nacionalistas que son socios de gobierno en varios países en Europa.

Otro ejemplo es lo que dijo en un discurso hace siete años un líder de un partido de un país fundador de la UE : “Una ampliación de la UE para incluir a Turquía no se podría considerar como una ampliación más como las que se han hecho en el pasado. Los valores universales que rigen en Europa, y que son también valores fundamentales del Cristianismo, perderían vigor con la entrada de un país islámico grande como Turquía.”

Este líder en cuestión, fue elegido más tarde primer ministro. Y el 19 de noviembre de 2009 fue nombrado el primer Presidente del Consejo Europeo de la UE en el que había participado en calidad de primer ministro. Estoy hablando del señor Herman Van Rompuy. Si se sigue su trayectoria, se verá que el Presidente Van Rompuy evita hablar de Turquía. Esto se puede constatar con la lectura del discurso que pronunció el 5 de febrero de 2011 en la 47ª Conferencia de Seguridad de Munich. Van Rompuy, que ya ha cumplido más de la mitad de su mandato, ha visitado todos los países candidatos y no candidatos a la UE en los Balcanes, y ha hecho declaraciones en estos países ofreciendo una perspectiva de adhesión a la UE. Sin embargo, aún no ha visitado Turquía, que está inmersa en el proceso de negociaciones para su adhesión.

Señoras y Señores,

Como saben, en 2010 Estambul fue Capital Europea de la Cultura. Junto con Estambul, lo fueron también Essen, en Alemania, y Pecs, en Hungría. Si los turcos que viven en Essen dejaran la ciudad se convertiría en un pueblecito. La catedral que está en el centro de la ciudad de Pecs es una mezquita otomana. El tolerante pueblo húngaro convirtió la mezquita en un catedral, pero conservaron hasta hoy los primeros versos del Corán que están escritos en caracteres árabes en las paredes de la catedral. Lo pueden ver si visitan la ciudad.

Ahora quiero referirme a un informe de un parlamentario alemán, el Señor Ruprecht Polenz, presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Bundestag, el Parlamento alemán. El Señor Polenz es miembro de la Unión Demócrata Cristiana de la Canciller Merkel, pero piensa completamente distinto a ella y apoya la adhesión de Turquía a la UE. El informe se titula “Mejor para los dos: Turquía debería estar en la UE”.

El capítulo del informe relativo al Cristianismo comienza así: “El Peligro Turco. Un Drama Histórico. En el centro de Graz, que fue capital europea de la cultura en 2003, se levanta la iglesia catedralicia de San Egidio. En el exterior del muro orientado al sur un fresco que data de 1485 escenifica de una forma reveladoramente contemporánea «las tres plagas divinas»: la langosta, la peste y los turcos.”

Los turcos como «plaga divina.» Probablemente ni los más viscerales opositores a la adhesión de Turquía a la UE irían hoy tan lejos. Pero el trauma histórico del «peligro turco» continúa resonando hasta nuestros días (dice el Señor Polenz).

El demócrata cristiano Polenz expone en su informe los siguientes hechos:

– La religión no es uno de los criterios de Copenhague.

– La diversidad cultural en Europa es lo esencial.

– La civilización europea tiene raíces en Anatolia.

– Las siete iglesias que se mencionan en el Libro de Revelación – Éfeso, Esmirna, Bérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea- están todas en Turquía, y Anatolia fue el puente del Cristianismo entre Europa y los Lugares Santos de sus orígenes.

– Le costó a España mucho tiempo reconocer y cuidar los elementos islámicos que hay en la tradición y la identidad de Andalucía que actualmente son tan impresionantemente visibles en Córdoba. Turquía podría emular a España, que con su adhesión entregó a la UE los 700 años de su legado islámico, aportando su herencia cristiana. El Cristianismo, el Judaísmo y el Islam son parte de la historia de Europa. Así, el término «Occidente cristiano», cuando examinamos más de cerca nuestra historia común, no puede ser utilizado realmente para excluir a Turquía de Europa.

Además, Polenz dice que con la adhesión de Turquía, que demuestra que un país musulmán puede tener un sistema democrático, la UE enviaría un mensaje muy importante al mundo musulmán, se fortalecería y ganaría prestigio.

Desgraciadamente en la Europa de hoy escasean los hombres de estado con perspectiva, pero es de agradecer que haya muchos hombres y mujeres sabios.

Me gustaría citar una frase de Ortega y Gasset: “España es el problema, Europa es la solución.”

En el informe preparado por los sabios del Grupo de Reflexión se dice: “Europa es el problema”. Yo quiero añadir a esta frase la de “Turquía puede ser la solución”.

Como recordarán, en junio de 2007, Nicolás Sarkozy, Presidente de Francia, lanzó la propuesta de crear un Grupo de sabios con el fin de determinar las fronteras de Europa. Sarkozy quería determinar los límites y dejar a Turquía fuera. Sin embargo en la Cumbre de la UE de 14 de diciembre de 2007, se le dio el nombre de “Grupo de Reflexión” y se le encomendó la misión de determinar y analizar los retos que la Unión Europea tendrá que afrontar y ofrecer propuestas.

A pesar de lo que se decidió en la Cumbre, en la rueda de prensa que se organizó aquel día Sarkozy declaró:

“El Grupo de Reflexión tendrá que preguntarse de qué manera se seguirá el sueño de la UE que se formó como una unión política tras la Segunda Guerra Mundial. Se debatirá también en este marco el tema de las fronteras. Si Europa tiene que fijar o no sus fronteras. Si se puede seguir ampliando indefinidamente y qué consecuencias tendría esto sobre la UE. ¿Queremos una Europa unida desde el punto de vista político? ¿Nos alejamos de la Europa política cada vez que se produce una ampliación? Hay que preguntarse si la integración se contrapone a la ampliación.” De esta manera, Sarkozy demostraba que no había abandonado la idea de dejar a Turquía fuera de la UE, que subyacía en su proposición inicial.

Los países de la UE eligieron los 12 miembros del Grupo de Reflexión. No había ningún turco entre los miembros. Había un francés, un alemán, un austriaco, un griego y otros. El informe que preparó el Grupo no satisfizo nada a Sarkozy ni a los que como él son contrarios a la adhesión de Turquía. Porque el informe dice que los limites de Europa son sus valores comunes. Los mismos valores que se enumeran en el preámbulo del Tratado de Roma: democracia, respeto de los derechos humanos y la economía de libre mercado.

El informe comienza con una advertencia importante: “Lo que vemos no es tranquilizador para la Unión y sus ciudadanos” y sigue: “todos los miembros del grupo coincidimos en algo fundamental, que es que los europeos nos encontramos en un punto crítico de nuestra historia”. ¿No les parece que esto significa que “Europa es el problema”?

El informe señala que los problemas que existen son superables y hace unas recomendaciones.

Asimismo el informe destaca que para que la UE se convierte en un actor digno de tenerse en cuenta en la escena internacional, necesitará coraje político, ambición colectiva, pragmatismo e ideales. De lo contrario, podría convertirse en una península occidental del continente asiático, cada vez más insignificante.

El informe demuestra que Europa tendrá una población cada vez más envejecida hacia 2050 y que por tanto necesitará unos 100 millones de personas para cerrar esa brecha. La señora Nicolaidis, miembro francesa de origen griego del Grupo de Reflexión, insistió en la necesidad de la adhesión de Turquía a la UE en una conferencia que participó en Estambul tras la publicación de dicho informe. La señora Nicolaidis dijo que la población cada vez más vieja de Europa se podría compensar con la adhesión de Turquía a la UE, y explicó sus palabras diciendo “Turquía es el viagra de Europa”.

En el informe se hace hincapié en la necesidad imprescindible de la diversificación de los recursos energéticos de La UE. La única forma de llevar a cabo dicha diversificación es a través de los oleoductos y gaseoductos que pasan por Turquía, en cuyo entorno se encuentra el 73 % de las reservas del mundo.

En las conclusiones del informe se precisa que los líderes europeos deben tener alturas de mira, y tomar decisiones valientes teniendo en cuenta los intereses de la UE, y se recuerda que los Estados miembros, en lugar de pensar en los intereses a largo plazo de la UE, se ven a menudo condicionados en su actuación por unas realidades políticas cotidianas que no permiten que la UE actúe como un actor político global. El origen de la incomodidad de Turquía reside ahí.

Les pongo algunos ejemplos: Hasta diciembre de 2004 el Presidente de la República y el Primer Ministro de Turquía eran invitados a las cumbres de la UE, y así ésta se beneficiaba de sus opiniones y experiencias sobre diversas cuestiones de ámbito global. En diciembre de 2004 se tomó la decisión de iniciar las negociaciones con Turquía para su adhesión a la UE, y a continuación se dejó de invitar a los líderes turcos a las cumbres. Muchos países de la UE consideran importante consultar a Turquía su opinión sobre Irán, Oriente Medio o sobre los últimos sucesos que están acaeciendo en los países del Norte de África. Sin embargo, algunos países impiden que los líderes turcos sean invitados.

Otro ejemplo concreto: Turquía cumplió todos los criterios para que se abriese a la negociación el capítulo de la energía, sin embargo “Chipre”, que no juega papel alguno ni tiene ninguna relevancia en la diversificación de los recursos energéticos de la UE, bloquea la apertura a la negociación de este capítulo. ¿Creen que esta situación beneficia a la UE?

– Los capítulos bloqueados por “Chipre” son 13.

– Los capítulos bloqueados por Francia son 5. El argumento de Francia para bloquear estos capítulos es muy interesante, ya que dice que si se abriesen las negociaciones de estos capítulos se abriría el camino para la adhesión como miembro de pleno derecho. Entonces, ¿para qué se negocia con Turquía? Si Turquía no será aceptada como miembro ¿qué necesidad hay de negociar?

Felipe González, en su libro titulado “Mi idea de Europa”, que escribió tras la publicación del informe del Grupo de Reflexión y salió a la venta el 7 de octubre de 2010, hace una confesión muy importante para Turquía: “Mitterand, Kohl y yo mismo éramos contrarios a la calificación de Turquía como candidato. Creíamos que debía establecerse con ese país una relación totalmente privilegiada de socios estratégicos. Después del periodo Mitterand, defendimos los dos esa postura en la cumbre que se celebró en Madrid, en diciembre de 1995, frente a las posiciones de Chirac.

Ahora, en cambio, soy partidario de cumplir el compromiso de negociación para la incorporación de Turquía. No creo que sea una dificultad insalvable ni mayor. Una negativa a cumplir ese compromiso tiene más costes para ambas partes y genera frustraciones que no nos debemos permitir.”

Esperamos que Sarkozy y Merkel cambien también de opinión, como lo hizo González. El ex Presidente de la República de Francia, Jacques Chirac, y el ex Canciller alemán, Gerhard Schröder, apoyaban la adhesión de Turquía y continúan hoy en día apoyándola, porque creen que la adhesión redundará en beneficio de Europa. Es una pena que el destino de un país como Turquía, que está situado en un lugar tan estratégico, dependa del cambio de líderes de algunos países.

En el mes de marzo el Primer Ministro Erdoğan se reunió con Schröder en Alemania. Schröder, en su declaración a la prensa, advertió a Merkel con las siguientes palabras:

“Alemania, por su propio interés, debe asumir la defensa de Turquía en la UE. Debe renunciar a su propuesta de asociación privilegiada, que está vacía de significado, en lugar de la adhesión como miembro de pleno derecho.”

Martti Ahtisaari, ex Presidente de la República de Finlandia y premio Nobel de la Paz, hizo la siguiente declaración en Estambul en el mes de marzo:

“Turquía es una parte natural de Europa en cada época. No entiendo a Sarkozy. Si quiere excluir a Turquía por la religión, yo tampoco quiero ser miembro de un club cristiano.”

Excelencias, Amigas y Amigos,

Hoy en día Turquía es la 17ª economía mundial y la 6ª de Europa.

Es miembro del G-20 desde su fundación.

Mientras muchos de los países europeos, afectados por la crisis económica mundial, han quebrado y se les intenta rescatar con ayudas, la economía turca se ha situado entre las que menos han sufrido sus efectos.

En los últimos 10 años Turquía se ha convertido en el segundo país con un mayor crecimiento, sólo por detrás de China. El año pasado la economía turca creció un 8,9 %.

Según las previsiones de la OCDE, Turquía será la tercera economía de Europa en 2050.

Turquía no será una carga para la UE, al contrario, compartirá la carga de ésta.

La adhesión de Turquía hará ver a todos, tanto dentro como fuera de la UE, que la Unión es ciertamente una comunidad de valores, basada y enriquecida por la “Unidad en la Diversidad”. La alarmante y perjudicial tendencia de intolerancia y discriminación en Europa en particular y en el mundo en general, nos obliga a que todos perciban este mensaje más claro que nunca. En este contexto, permítanme recordarles que el proceso de adhesión de Turquía es seguido muy de cerca no sólo por nuestras sociedades respectivas sino en una geografía mucho más basta.

Turquía es un factor de estabilidad en su región y más allá, con una economía excepcionalmente dinámica, su posición geoestratégica, su población joven, su gran mercado y su diversidad cultural. Teniendo en consideración estos hechos, la sinergia que se generará con la adhesión de Turquía haría que la Unión tuviese mucho más influencia para favorecer un cambio positivo en numerosos ámbitos, desde la política a la economía. La adhesión de Turquía facilitará la proyección del poder blando de la UE.

Todos estos factores exigen que se contemple las relaciones turco-comunitarias con una perspectiva más estratégica, dejando de lado los miedos y preocupaciones cotidianos y domésticos.

Turquía está decidida a completar su integración en Europa a través de la adhesión a la UE. La adhesión a la UE es un proyecto estratégico y prioritario de Turquía. El partido político gobernante y la oposición en Turquía desean llevar a cabo este proyecto en el plazo más breve posible. Cuanto antes concluya Turquía su adhesión a la UE, mayor será el beneficio para ambas partes.

Muchas gracias por su atención.