El ultraderechista holandés Wilders pide la expulsión de Turquía de la OTAN

El político, conocido por sus declaraciones xenófobas pero cuyo partido es un socio vital del gobierno de coalición en Holanda, cree que Ankara no es un socio de fiar por su distanciamiento de Israel y Francia.

El político ultraderechista holandés Geert Wilders, un aliado clave de la coalición cristiano-demócrata liberal que gobierna los Países Bajos, habría pedido junto con otros responsables de su formación política -el Partido de la Libertad (PW)- al gobierno holandés que se plantee seriamente si Turquía debería seguir formando parte de la OTAN, acusándola de abandonar a sus aliados y de no ser un país de fiar.

Según publicó el diario israelí en lengua inglesa «Jerusalem Post», Wilders junto con el experto en Oriente Medio de su partido Wim Kortenoeven habrían instado la pasada semana a los ministerios de exteriores y defensa de Holanda a considerar su propuesta a tenor del distanciamiento entre Turquía e Israel -debido a su política sobre Palestina y Gaza y especialmente tras el abordaje del «Mavi Marmara» en mayo de 2010-, y tras el anuncio de sanciones contra Francia por la aprobación de una ley que criminaliza el cuestionamiento de la existencia del genocidio armenio.

En declaraciones realizadas por Kortenoeven y recogidas por el Jerusalem Post, éste afirmó que «Turquía tiene un corto pero preocupante historial de abandono de sus aliados» en referencia a Israel y Francia, añadiendo que «podría ser un error letal confiarles (a los turcos) la custodia de un elemento crucial del nuevo sistema de defensa occidental/europeo contra estados enemigos con capacidad nuclear, como Irán o Pakistán», aludiendo a la instalación en la provincia turca de Malatya de un sistema de radar que formara parte del escudo antimisiles impulsado por EE.UU.

El holandés Partido de la Libertad (PW) tiene una fuerte ideología de extrema derecha contraria a la inmigración y especialmente a los musulmanes. Su líder Geert Wilders es conocido por sus declaraciones xenófobas e islamófobas e incluso tuvo que afrontar un juicio por incitación al odio tras haber afirmado que el Corán era un libro satánico. Su partido, que fue el tercero más votado en las últimas elecciones legislativas en Holanda, se opone a la entrada de Turquía en la Unión Europea; sin embargo su apoyo es vital para el gobierno minoritario holandés, a cambio de lo cual la formación de Wilders impone sus políticas anti-inmigración.

El pasado noviembre Wilders ya declaró que se oponía a una visita prevista del presidente turco Abdullah Gül argumentando que en Turquía imperaba un «régimen islámico». En unas declaraciones a la prensa holandesa afirmó entonces que Gül «debería quedarse en Ankara» asegurando que «Turquía no quiere convertirse en europea, sino que quiere islamizar Europa».

El presidente turco ha sido invitado a Holanda para el próximo año, en el que ambos países celebran sus 400 años de relaciones bilaterales. Hay aproximadamente medio millón de ciudadanos holandeses de origen turco que residen en el país, y más de 2.000 empresas holandesas operan en Turquía. Sin embargo a juicio de Wilders, Holanda no debería mantener relaciones con los turcos. «No hay nada que celebrar. El régimen islamista de Gül y el miembro de su partido y primer ministro Recep Tayyip Erdoğan no son un verdadero amigo de Occidente, y por lo tanto tampoco lo son de Holanda», declaró en noviembre el político holandés de extrema derecha.