El Tribunal Constitucional rechaza el recurso de los dos ex generales golpistas

Kenan Evren y Tahsin Şahinkaya, únicos supervivientes de los militares que dieron el golpe de Estado del 12 de septiembre de 1980, fueron condenados la semana pasada a cadena perpetua por una corte de Ankara.

La corte constitucional de Turquía rechazó por votación unánime las dos apelaciones presentadas por separado por los ex generales Kenan Evren y Tahsin Şahinkaya, únicos supervivientes de quienes protagonizaron el golpe de Estado del 12 de septiembre de 1980, y contra los que la pasada semana un tribunal de Ankara dictó una condena a cadena perpetua.

Los abogados de ambos ex militares, que tienen 96 y 88 años actualmente, habían presentado un recurso ante el Tribunal Constitucional tiempo antes de emitirse la sentencia pidiendo que el juicio contra ellos fuese declarado inválido alegando que se habían violado sus derechos, y argumentando que los cargos contra los ex generales no constituían un delito en el momento de los hechos. El alto tribunal decidió sin embargo rechazar ambas apelaciones indicando que los letrados habían obviado otras instancias legales a las que recurrir antes de presentar su caso ante el Constitucional.

El juicio contra los autores del golpe de 1980 se inició en abril de 2012 en una decisión que la prensa turca calificó de «histórica» tras la abolición del Artículo 15º de la Constitución, elaborada a instancias de los propios golpistas y que otorgaba inmunidad de facto a los responsables de la intervención militar. 

No obstante ni Evren ni Şahinkaya han asistido a ninguna de las sesiones del juicio argumentando su avanzada edad, y sólo han comparecido por videoconferencia desde el hospital; en sus testimonios ambos insistieron en considerarse inocentes de los cargos y se han mostrado desafiantes, negándose a responder a muchas de las preguntas de la acusación. Los dos ex militares han argumentado en todo momento que se vieron obligados a intervenir para restaurar el orden tras varios años de disturbios y violencia política entre grupos de extrema izquierda y extrema derecha.

Un total de 650.000 personas fueron encarceladas en aquellos oscuros años, en los que cientos de miles de ciudadanos turcos fueron enjuiciados y más de 500 condenados muerte. Al menos otras 300 personas murieron en prisión a causa de las torturas o de las pésimas condiciones de vida en las cárceles.

Evren, que era entonces Jefe del Estado Mayor y que tras protagonizar el golpe él mismo se proclamó Presidente de la República (cargo que ostentaría hasta 1989), llegó a asegurar en 2009 –cuando la idea de poner fin a la impunidad de los golpistas comenzó a circular en círculos sociales y políticos- que se suicidaría antes de permitir ser condenado por un tribunal.