El ejército israelí reconoce errores en el asalto a la flotilla humanitaria

El ejército israelí reconoció que hubo errores operativos y de inteligencia durante el asalto que sus comandos llevaron a cabo en aguas internacionales el pasado 31 de mayo contra la flotilla.

El ejército israelí reconoció que hubo errores operativos y de inteligencia durante el asalto que varios de sus comandos llevaron a cabo en aguas internacionales el pasado 31 de mayo contra una flotilla humanitaria que se dirigía hacia Gaza, causando la muerte a 9 de los activistas que iban a bordo.
 
Según el informe de 150 páginas hecho público el lunes por el ejército israelí, existieron errores durante la operación aunque no obstante el escrito vuelve a defender que se utilizó la fuerza proporcionada para abordar el buque «Mavi Marmara» en el que murieron 9 personas y varias decenas más resultaron heridas por heridas de bala.
«Hubo errores en las decisiones, entre ellas algunas tomadas a niveles relativamente altos, que suponen que el resultado no fue como se esperaba inicialmente», declaró un portavoz del ejército israelí a la prensa, que citó también lo que calificó como «errores operativos». Además se menciona también que «se subestimó el nivel esperado de violencia contra las fuerzas», que esperaban encontrar solo una resistencia ligera, declaró el portavoz, insistiendo en la versión israelí de que los activistas a bordo del «Mavi Marmara» iban armados e intentaron atacar a los comandos cuando estos abordaron el barco.
El informe asegura que hay pruebas de que los activistas abrieron fuego sobre los comandos israelíes y en al menos una ocasión usaron un arma que tenían a bordo; añade además que los activistas tomaron como rehenes a tres soldados, lo que llevó a otro a abrir fuego cuando llegaron al barco en un intento de rescatarles.
 
Esta versión ha sido desmentida repetidamente por los activistas, periodistas e incluso políticos que viajaban a bordo de la flotilla internacional, que aseguran que los comandos descendieron de los helicópteros disparando y únicamente se hicieron con las armas que trataron de quitar a los soldados para que estos dejaran de disparar, arrojándolas posteriormente al mar. Autopsias hechas a los cadáveres posteriormente en Turquía revelaron que todos los fallecidos habían recibido impactos múltiples de bala a bocajarro y sin posibilidad de defensa, lo que contradecería la versión sostenida por Israel. Sin embargo, los soldados confiscaron a los activistas todas cámaras de video y fotografía que tenían, con lo que no existen pruebas gráficas de lo ocurrido.
 
Este informe es el primero de las dos investigaciones internas puestas en marcha por el Estado israelí -la otra es un comité encabezado por un juez y designado por el gobierno de Netanyahu – supuestamente para esclarecer si las tropas israelíes actuaron correctamente al abordar el barco turco cargado de activistas internacionales en aguas internacionales.
 
La investigación -en la que únicamente participan dos observadores internacionales invitados por Israel tras recibir presiones de EE.UU.- no cumple sin embargo con las exigencias que han hecho Turquía y otros organismos internacionales como el Consejo de Seguridad de la ONU, que pidió al estado hebreo que aceptase que una comisión internacional, imparcial e independiente investigase lo ocurrido durante el abordaje del «Mavi Marmara».