El Consejo de Seguridad aprueba un embargo de armas en Yemen

La resolución de la ONU, que contó únicamente con la abstención de Rusia, impone un embargo a las milicias chiíes Houthi y exige su retirada de los territorios arrebatados al gobierno legítimo de Yemen.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó el martes una resolución a propuesta de Jordania por la que se impone un embargo de armas contra los rebeldes chiíes Houthi que, desde finales del pasado año, han tomado su control varias provincias del norte del país incluyendo la capital, Sanaa, obligando al presidente yemení Mansur al-Hadi a exiliarse.

La resolución, que exige a los Houthi su retirada de los territorios controlados anteriormente por el gobierno yemení, contó con 14 votos a favor y la única abstención de Rusia, país que es miembro permanente y con derecho a veto, y que propuso por su parte un embargo total que afectase también al gobierno reconocido internacionalmente y por la ONU.

El texto aprobado impone además la congelación de todos los bienes y la prohibición de viajar al extranjero contra Ahmed Saleh, hijo del depuesto presidente yemení Ali Abdullah Saleh –que apoya a los rebeldes- y contra Abdul Malik al-Houthi, considerado como líder de esta facción, que “ha intentado reemplazar de forma unilateral al gobierno legítimo de Yemen con una autoridad gubernamental ilegítima”, afirma la resolución ratificada el martes.

A finales de marzo una coalición de países árabes encabezada por Arabia Saudí comenzó una campaña de bombardeos contra objetivos militares de los Houthi para intentar frenar su avance hacia Adén, una importante ciudad portuaria del sur que constituye el último bastión del gobierno del presidente Mansur al-Hadi, quien tras nombrarla como capital provisional de Yemen acabó refugiándose en la vecina Arabia Saudí ante el avance de los rebeldes. La intervención militar ha causado hasta ahora más de 600 muertos, según cifras barajadas por la ONU.

Varios países de la región denuncian que los Houthi están apoyados económica y militarmente por Irán, un país mayoritariamente chií y rival de Arabia Saudí en la región, si bien Teherán hasta ahora ha negado este punto. Naciones Unidas lleva tiempo advirtiendo que si no se logra poner fin al conflicto éste podría desembocar en una guerra civil, que afectaría al país más pobre del mundo árabe y aliado clave hasta ahora de EE.UU. en la lucha contra Al-Qaeda, que controla allí extensos territorios.