Despedida una reportera húngara que golpeó a varios refugiados

Varios compañeros de profesión captaron a Petra Laszlo, reportera de una cadena del partido ultraderechista Jobbik, golpeando repetidamente a un grupo de refugiados sirios que huían de la policía húngara.

Una reportera húngara que trabajaba como cámara para una televisión local fue despedida finalmente el martes después de que otros compañeros de profesión la grabaran poniendo deliberadamente la zancadilla a un refugiado sirio que huía de la policía con un niño en brazos.

En el video, que se ha vuelto viral en las redes sociales tras ser divulgado en Twitter por el reportero alemán Stephan Richter, se ve a Petra Laszlo, periodista de la cadena N1TV, grabando a un grupo de refugiados que tratan de escapar de una carga policial en la localidad de Roszke, fronteriza con Serbia; uno de los refugiados, que porta un bebé en brazos, consigue zafarse de los agentes para caer al suelo con el bebé pocos metros más adelante después de que Laszlo le ponga deliberadamente la pierna para que tropiece. En otras imágenes captadas en el lugar pudo verse a Laszlo golpeando y dando patadas a algunos de los refugiados, entre ellos una niña.

La cascada de críticas recibidas por la reportera a través de Internet llevó a la cadena a divulgar el martes un comunicado en el que confirmaba que “nuestra relación laboral con la mujer cámara (del video) ha finalizado. El caso por nuestra parte se considera cerrado”. Se da la circunstancia añadida de que N1TV es una emisora de televisión vinculada al partido ultraderechista y anti-inmigración Movimiento por una Hungría Mejor (Jobbik).

Los refugiados formaban parte de un grupo de 1.500 personas que llevaban horas de tensa espera cerca de Roszke en su ruta hacia el norte de Europa, antes de ser trasladados por la policía a un campo de internamiento. Hungría con su primer ministro a la cabeza, el nacionalista Viktor Orban, ha sido uno de los países que más radicalmente se ha opuesto a acoger a los refugiados que huyen de países como Siria, Irak o Afganistán afirmando que ponen en riesgo las “raíces cristianas de Europa” y proponiendo ofrecer a otros países como Turquía –que ya alberga a cerca de 2 millones de refugiados en su territorio- dinero para que los acojan.

Precisamente Orban anunciaba el martes que había ordenado nuevas medidas para completar lo antes posible la construcción de un muro a lo largo de su frontera común con Serbia con el objetivo de impedir que más refugiados entren en el país.

Muchos de ellos han acusado a la policía y las autoridades húngaras de malos tratos y de abandonarlos a su suerte. En el mejor de los casos, cientos de refugiados se han visto obligados a dormir al frío raso con poca o ninguna ayuda, mientras en Budapest las autoridades sólo han comenzado a permitir a unos pocos coger los trenes que se dirigen a Austria y Alemania pero segregándolos del resto de pasajeros en vagones diferenciados.