Atacan un restaurante chino en Estambul en protesta por la represión de la minoría uigur

El ataque, ocurrido en el distrito estambulita de Beyoğlu, ha cobrado aún más sinsentido tras saberse que el propietario del local es un ciudadano turco, y que el chef es un miembro de la minoría uigur.

Un restaurante chino ubicado en el céntrico distrito estambulita de Beyoğlu fue atacado el miércoles por un grupo de personas que protestaban contra la opresión que sufre por parte de China la minoría étnica uigur, que practica la fe musulmana y está emparentada étnica y culturalmente con los turcos.

Tras la lamentable acción el grupo salió huyendo del lugar del incidente después de haber roto la luna del escaparate principal del establecimiento, llamado “Happy China”. El suceso tiene lugar en medio de la ola de indignación que muchos ciudadanos turcos han expresado en las redes sociales por la prohibición que las autoridades chinas habrían impuesto a los uigures, que pueblan la provincia autónoma de Xinjiang, de practicar el ayuno durante el mes del Ramadán, entre otras medidas. Para este fin de semana precisamente hay convocadas varias protestas en Estambul por este motivo.

El sinsentido del ataque sin embargo se hizo patente después de que supiese no sólo que su propietario es un turco –y no un chino- sino que además el cocinero es precisamente un miembro de la minoría uigur, tal y como explicó a la prensa el dueño del local, Cihan Yavuz.

“Nosotros estamos en contra de los acontecimientos en el Turquestán Oriental (nombre que dan los turcos y uigures a Xinjiang) y a la crueldad contra los turcos uigures. Nosotros somos turcos. Nuestro chef es también un uigur. Sólo estamos tratando de salir adelante aquí”, explicó Yavuz frente al escaparate roto de su restaurante, situado en la céntrica Avenida Boğazkesen.

“Nuestros clientes son en su mayoría musulmanes de Indonesia. Trabajamos con gente del Extremo Oriente. Sólo una diminuta proporción de nuestros clientes son chinos. Tampoco servimos bebidas alcohólicas”, señaló el propietario para resaltar lo injustificado del ataque.

Según explicó Yavuz, seis de los agresores gritaron “No queremos un restaurante chino aquí” antes de salir corriendo tras el ataque; pese a todo, él insiste en que no piensa cerrar el restaurante, que abrió hace sólo unos meses con los ahorros que logró reunir trabajando como guía turístico durante 25 años.