Estambul, la Cisterna Basílica tras su restauración

Así de espectacular luce la Cisterna Basílica de Estambul tras su restauración

Desde mañana, los turistas pueden visitar la Cisterna Basílica de Estambul tras 5 años cerrada por su primera restauración en cinco siglos.

La Cisterna Basílica de Estambul, situada en el histórico barrio de Sultanahmet y uno de los monumentos más visitados de la ciudad, luce espectacular tras ser sometida a su primera restauración en 500 años, según las imágenes y videos dados a conocer por el Ayuntamiento Metropolitano de Estambul, que ha confirmado además la fecha de apertura del monumento a las visitas de turistas.

Según informaron diversos medios turcos citando fuentes municipales, la Cisterna Basílica (Yerebatan Sarnıcı, en turco), de 15 siglos de antigüedad, será abierta al público mañana 23 de julio tras el fin de la restauración iniciada en 2017. A partir de entonces, el monumento permanecerá abierto al público todos los días de 9:00 a 17:00 horas.

Durante las obras de restauración, se reforzó la estructura de la cisterna para hacerla resistente a terremotos, especialmente después de que durante los trabajos se detectaran problemas estructurales que hacían que corriese peligro de derrumbarse. Además, se ha modificado el acceso al monumento para los visitantes para hacerlo más fácil, cubriendo la entrada con paneles de cristal y creando una sala de espera.

Un “bosque” de 336 columnas ideado por el emperador Justiniano

Situada en la actualidad a varios metros bajo tierra junto a Santa Sofía, la Cisterna Basílica se construyó en pocos meses en el año 532 durante el reinado de Justiniano I, y era la mayor de las 60 cisternas construidas en la antigua Constantinopla para almacenar agua durante los asedios a la ciudad. Tras la caída de Constantinopla en 1453 a manos de los turcos otomanos, el lugar fue olvidado aunque durante siglos los habitantes del distrito histórico de Fatih siguieron pescando en los sótanos de sus casas, sorprendidos por el suministro continuo de agua que recibían sin conocer su origen.

Reabierta al público en el siglo XX, inicialmente sólo podía visitarse en barca hasta que en 1987 se construyó un sistema de pasarelas que sigue empleándose hoy día. El impresionante monumento cuenta con una superficie de 8.678 metros cuadrados (si bien no todos son visitables) y tiene capacidad para albergar unos 100.000 metros cúbicos de agua, aunque en la actualidad apenas cubre un metro. El agua que alimentaba la cisterna procedía del Bosque de Belgrado y era traída por un acueducto construido por el emperador Justiniano.

En su impresionante estructura, destaca un techo formado por bóvedas y sostenido por un bosque de 336 columnas de 9 metros de alto cada una, sacadas principalmente de antiguos templos paganos en Asia Menor (Anatolia). Llama especialmente la atención de los visitantes la presencia de dos bases de columna con forma de cabeza de Medusa, consideradas obras maestras escultóricas romanas y rodeadas de leyendas sobre su origen, que hoy día sigue siendo incierto.

Las entradas para contemplar la espectacular restauración de la Cisterna Basílica de Estambul, se pueden comprar directamente en la taquilla del monumento (no hay opción de venta online) al precio de 50 TL (2,75 euros) para los visitantes locales, 190 TL (10,5 euros) para los turistas extranjeros, y 20 TL (1 euro) para estudiantes y profesores (se aceptan tarjetas de crédito). Dado que el monumento está gestionado por el Ayuntamiento Metropolitano de Estambul y no por el Ministerio de Cultura, no se acepta la Tarjeta Museo (Müze Kart).