Asesinado otro militar en el sureste de Turquía

El crimen, que recuerda al asesinato de otros tres soldados turcos la semana pasada en la provincia de Hakkari, podría responder a divisiones internas dentro del PKK.

Un soldado turco herido de gravedad el miércoles en la provincia de Diyarbakır, al sureste de Turquía, falleció el jueves en la unidad de cuidados intensivos del hospital donde permanecía ingresado tras haber sido disparado en la cabeza cuando se encontraba en compañía de su esposa realizando unas compras.

La víctima, identificada como Nejdet Aydoğdu, vestía ropas civiles y se encontraba desarmado en el momento del atentado, según informó el Estado Mayor Turco en un comunicado, en el que se indicaba que dos hombres encapuchados se acercaron a la pareja cuando paseaba por el céntrico distrito de Bağlar en torno a las 17:00 horas del miércoles (16:00 CET) y dispararon a la cabeza del hombre a corta distancia, tras lo cual se dieron inmediatamente a la fuga.

Testigos del suceso relataron a la policía que los atacantes parecían portar pistolas con silenciadores. Las fuerzas de seguridad turcas han iniciado una operación de búsqueda para tratar de localizar a los autores del crimen, del que ningún grupo se ha hecho aún responsable pese a que el área es conocida como un bastión de simpatizantes del grupo terrorista Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

Este incidente recuerda a otro similar ocurrido la semana pasada en el distrito de Yüksekova de la provincia suroriental de Hakkari, cuando otros tres militares fueron asesinados de forma similar –por hombres encapuchados que les dispararon a la cabeza- cuando realizaban también unas compras vestidos de civil por el centro de la localidad.

Pese a que el PKK negó días después su implicación en las muertes, el Estado Mayor Turco insistió en un comunicado hecho público el miércoles en que la autoría de la organización armada está confirmada, merced a comunicaciones de radio interceptadas recientemente en las que conocidos militantes y líderes del PKK aparecen como instigadores de los asesinatos.

Esta oleada de atentados selectivos se produce en un momento en el que las negociaciones de paz entre el gobierno turco y el grupo terrorista parecen haber tomado un nuevo impulso tras los últimos contactos entre el líder histórico de la organización, Abdullah Öcalan, y representantes del ejecutivo de Ankara; pero también coincidiendo con un repunte del “terrorismo de baja intensidad” que el grupo armado mantiene pese al teórico alto al fuego, especialmente a raíz de la situación en la ciudad siria de Kobane, controlada por milicias del PYD -considerado como la rama siria del PKK- que tratan de evitar que la ciudad caiga en manos del Estado Islámico.

Algunos medios turcos comienzan a especular con la posibilidad de que los asesinatos puedan ser obra de facciones disidentes dentro del propio PKK, cuya cohesión interna se ha puesto varias veces en entredicho en los últimos años y donde muchos no estarían a favor de la perspectiva de abandonar la lucha armada. A principios de esta misma semana, militantes del PKK robaron 400 kilos de explosivos en la provincia fronteriza de Şırnak, al sureste del país, que las autoridades turcas temen que puedan ser empleados en nuevos atentados contra las fuerzas de seguridad.