Al menos 10 militares turcos asesinados y 60 heridos en un atentado del PKK

Un grupo de terroristas dispararon un misil contra un autobús de un convoy en el que viajaban soldados desarmados que regresaban de permiso, y dispararon contra los que intentaron escapar. Muchos de los heridos se encuentran en estado muy grave.

 

Al menos diez soldados turcos resultaron muertos el martes y otros 60 heridos después de que un convoy del ejército turco en el que viajaban cientos de soldados desarmados que regresaban de permiso fuera atacado con lanzacohetes por miembros del grupo terrorista Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

El atentado se produjo en torno a las 12:45 del mediodía (hora local) cerca de la localidad de Kardeşler, en la provincia de Bingöl -situada al este del país- cuando el convoy -formado por varios autobuses escoltados por vehículos del ejército- viajaba por una carretera entre las ciudades de Bingöl y Muş y fue emboscado por los terroristas, que dispararon al menos un cohete contra uno de los autobuses haciéndolo estallar en llamas, mientras abrían fuego con armas automáticas contra los hombres que intentaban escapar del vehículo.

Según informó a la prensa el gobernador de la provincia de Bingöl, Hakan Güvençer, unos 200 militares desarmados que regresaban a sus bases después de pasar un tiempo de permiso por enfermedad o con sus familiares viajaban en el convoy, formado por cinco autobuses y escoltado por una decena de vehículos armados. Los militares que viajaban en los autobuses iban desarmados y vestían ropas civiles, según indicó Güvençer.

El gobernador confirmó también que la explosión en uno de los autobuses fue causada por un misil lanzado por los terroristas, que lo hizo estallar. Varios de los heridos se encontraban en estado «muy grave» y de hecho el balance inicial había sido de siete víctimas mortales, que luego se elevaron a diez por el fallecimiento de varios de los heridos en el ataque, por lo que Güvençer no descartó que la cifra de muertos aumentase en las próximas horas.

Segundo ataque del PKK en la región en tres días

Este nuevo atentado del PKK contra las fuerzas de seguridad turcas se produce después de que el domingo otro autobús policial que transportaba a varios agentes por una carretera local también de la provincia de Bingöl saltase por los aires después de que los terroristas detonasen por control remoto un artefacto explosivo colocado en la carretera al paso del vehículo, un método habitualmente utilizado por el PKK en sus atentados. En el ataque murieron 8 policías y otros siete resultaron heridos.

Tras el atentado del martes el ejército puso en marcha una gran operación en Bingöl para tratar de localizar a los autores, que algunos testigos indicaron que huyeron de la zona en un vehículo de color blanco que podrían utilizar más tarde como coche bomba. La prensa turca indicó además que al menos dos cazas F-16 despegaron de la base aérea militar de Diyarbakır, con destino desconocido.

El primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan convocó a una reunión al jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas Turcas (TSK), el general Necdet Özel, probablemente para analizar el incremento en los ataques por parte del PKK, que el gobierno turco cree que podría estar recibiendo apoyo por parte del régimen sirio y otros grupos afines. Las fuerzas de seguridad turcas han abatido en los últimos días a más de 120 miembros del PKK en una escalada de la violencia por parte del PKK que no recordaba desde hace años. Sólo en el pasado mes de agosto cerca de 500 miembros del grupo armado fueron muertos, heridos o capturados por las fuerzas de seguridad turcas.

La prensa turca especulaba el martes con la posibilidad de que el sangriento atentado del martes fuera una respuesta a las últimas declaraciones del primer ministro turco en las que descartó cualquier negociación con los terroristas y aseguró que las operaciones contra el PKK sólo se detendrían cuando éste cese los atentados contra civiles y las fuerzas de seguridad turcas y deponga sus armas.

El atentado del martes del PKK recuerda a uno muy similar que se produjo también en la misma provincia de Bingöl el 24 de mayo de 1993; entonces más de un centenar de miembros del grupo terrorista bloquearon la carretera entre Bingöl y Elazığ y detuvieron un convoy de varios autobuses que transportaban a soldados desarmados y vestidos de civil. Los terroristas ordenaron bajar a los soldados, que viajaban sin escolta, y ejecutaron sumariamente a 33 de ellos. La acción supuso entonces el fin del alto al fuego y de los esfuerzos del entonces presidente turco Turgut Özal para establecer un diálogo con el PKK y tratar de poner fin a sus ataques.