El fiscal jefe de Ankara quiere analizar los restos del mandatario, encontrado muerto en 1993 en su residencia oficial, para determinar si fue envenenado como aseguran sus familiares.
La Oficina del Fiscal Jefe del Estado en Ankara ordenó el lunes abrir la tumba del ex presidente turco Turgut Özal y exhumar sus restos para ser analizados por un equipo forense, como parte de la investigación puesta en marcha a principios de este año para determinar si son ciertas las sospechas de que murió asesinado.
Esta decisión se produce después de que un informe elaborado por el Organismo de Auditoría Estatal (DDK, por sus siglas en turco), dependiente directamente de la Presidencia de la República, concluyese el pasado junio que la muerte en 1993 del entonces presidente turco Turguz Özal resultó «sospechosa» y podría no haberse debido a un fallo cardíaco como apuntó la versión oficial, solicitando entonces a la fiscalía que abriese de inmediato una investigación sobre el caso.
El DDK, que inició las pesquisas en marzo de este año a petición del actual presidente turco Abdullah Gül, dictaminó en su informe que las alegaciones presentadas por abogados y familiares de Özal en las que se afirma que el octavo presidente de la moderna Turquía no falleció de muerte natural sino que fue asesinado nunca se investigaron satisfactoriamente, y contradijo la versión dada en 1993 por los médicos que atendieron a Özal según los cuales su muerte súbita estuvo relacionada con el triple bypass coronario al que fue sometido en 1987, asegurando que el ex presidente no padecía ninguna enfermedad crónica que pudiese explicar su fallecimiento prematuro.
El organismo concluía pidiendo que se exhumasen los restos del difunto presidente para practicarle una autopsia y un análisis de sus cabellos que determinase si había habido indicios de envenenamiento o de otro tipo anomalías que provocaran intencionadamente su muerte. «La muerte súbita de cualquier presidente en el cargo es siempre sospechosa», subrayaba el informe del DDK, añadiendo que resultaba totalmente inexplicable el hecho de que no se le practicara ninguna autopsia tras su defunción además de otras extrañas circunstancias que rodearon su muerte, como la ausencia de su médico y enfermera personales, retrasos con su ambulancia, o la extraña pérdida de los análisis de sangre que se le practicaron.
Turgut Özal, conocido por su pro-activa política exterior que buscaba extender la influencia de Turquía, fue encontrado muerto en su despacho el 17 de abril de 1993 a causa de un fallo cardíaco, según mantuvo siempre la versión oficial. Su esposa y familiares sin embargo siempre han mantenido que el mandatario turco fue envenenado por sus enemigos, después de que cinco años antes ya sobreviviera a un intento de asesinato en el que estuvieron implicados elementos del ejército. Cientos de miles de personas asistieron a su funeral en Estambul.
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Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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