Atatürk saliendo del primer parlamento turco

Ankara celebra los 102 años de su proclamación como capital de Turquía

Ankara celebró este 13 de octubre el 102º aniversario de su designación como capital de Turquía, con actos oficiales y homenajes que recordaron el papel central de la ciudad tanto en la guerra de independencia como en la transformación del país en una república moderna.

Según informaron medios turcos, el gobernador de Ankara, Vasip Şahin, encabezó una delegación que visitó Anıtkabir, el mausoleo del fundador de la Turquía moderna, Mustafa Kemal Atatürk, acompañado por el alcalde de la ciudad, Mansur Yavaş. En el libro de honor, Şahin escribió que la decisión de declarar Ankara como capital “no fue solo una medida administrativa, sino una expresión de la voluntad de la nación, de su independencia y de su determinación por avanzar hacia la civilización moderna”, y añadió que Ankara fue el corazón de la resistencia durante la Guerra de Independencia Turca y que desde entonces ha crecido como una capital moderna y vibrante.

Cuando se fundó la República de Turquía en 1923, las autoridades tomaron una decisión histórica: designar a Ankara como la nueva capital en sustitución de Estambul, que había sido la capital durante el gobierno del Imperio Otomano, que llegó a su fin tras la derrota en la I Guerra Mundial. En aquel momento la decisión sorprendió: Ankara era una modesta ciudad anatolia y poco poblada; al mismo tiempo, estaba situada en una ubicación estratégica y alejada de Estambul, ocupada por potencias extranjeras tras la derrota otomana en la guerra. La resolución que nombró a Ankara como la nueva capital se adoptó el 13 de octubre de 1923, pocos días antes de la proclamación oficial de la República, el 29 de octubre. Pero, ¿cómo y por qué exactamente se decidió fijar en Ankara la nueva capital?

¿Cómo y por qué se convirtió Ankara en la capital de Turquía?

Tras la ocupación de los territorios remanentes del Imperio Otomano al final de la Primera Guerra Mundial, Mustafa Kemal Paşa (más tarde apodado “Padre de los Turcos” o “Atatürk”) desembarcó en Samsun el 19 de mayo de 1919, dando inicio a la Guerra de Independencia. El Parlamento otomano se reunió por última vez en Estambul el 12 de enero de 1920, pero el 16 de marzo de ese mismo año las tropas británicas ocuparon la ciudad, impidiendo su funcionamiento. Ante esta situación, era necesario establecer una nueva sede desde la cual dirigir el país y donde los diputados pudiesen reunirse.

El 19 de marzo de 1920, Mustafa Kemal envió una circular a varias provincias en la que afirmaba: “La nación turca protegerá su propia existencia e independencia”. A partir de ese momento, los representantes y antiguos miembros del Parlamento otomano comenzaron a reunirse en Ankara, que ofrecía condiciones estratégicas ideales.

La relevancia de Ankara durante la guerra de independencia se debió a sus conexiones ferroviarias con zonas bajo ocupación enemiga —como el estratégico desfiladero de Geyve, Kütahya o Afyonkarahisar—, y a su posición geográfica segura en el interior de Anatolia. Mustafa Kemal llegó a la ciudad el 27 de diciembre de 1919, donde fue recibido con entusiasmo por la población y las autoridades militares. 

Fue desde Ankara donde planificó las operaciones que conducirían a su victoria. Fue también en Ankara donde se decidió la creación de ejércitos regulares, fundamentales para las victorias de İnönü, Sakarya y Dumlupınar. La guerra concluyó con el decisivo triunfo en la Batalla de Dumlupınar, el 30 de agosto de 1922.

Se propuso rebautizar Ankara con el nombre de Atatürk

El 9 de octubre de 1923, el ministro de Asuntos Exteriores İsmet Paşa presentó ante el Parlamento reunido en Ankara un proyecto de ley con un único artículo que establecía: “El centro administrativo del Estado turco es la ciudad de Ankara”. El texto fue aprobado el 13 de octubre de 1923, tras un intenso debate parlamentario; cuando algunos diputados pidieron que constara como aprobado “por unanimidad”, el presidente de la sesión, Ali Fuat Paşa, respondió: “Señores, hay algunas manos que no se han levantado. No puedo decir por unanimidad; ha sido aprobado por amplia mayoría”. 

Según la prensa de la época, se llegó a proponer que la ciudad llevara el nombre de Gazi Mustafa Kemal Paşa, en referencia a Atatürk, aunque el propio Atatürk rechazó la idea en cuanto se la propusieron. Con esta resolución parlamentaria, Ankara consolidó su papel como centro político y administrativo del país, una posición que ya había ejercido de facto desde la llegada de Mustafa Kemal.

El propio Atatürk subrayó más tarde la importancia de esta decisión al declarar: “Todas las ideas convergían en que la capital de la nueva Turquía debía estar en Anatolia, y en Ankara. La geografía y la estrategia eran de la máxima importancia. Era esencial determinar la capital del Estado cuanto antes, y poner fin a las dudas internas y externas.”