acusados por el crimen de Narin Güran

Comienza el juicio por el asesinato de la niña Narin Güran

El juicio por el asesinato de la niña de 8 años Narin Güran, desaparecida a finales de agosto y cuyo cuerpo sin vida fue hallado el pasado 8 de septiembre en un río con signos de haber sido estrangulada, comenzó este jueves en la provincia de Diyarbakır -en el sureste de Turquía- en medio de una gran expectación por el testimonio de los principales acusados del caso –la madre de la niña, uno de sus hermanos, su tío y un vecino acusado de arrojar el cadáver al río- para los que la fiscalía pide una pena de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

La primera vista del juicio se celebró hoy, según informaron agencias de noticias de Turquía, con el testimonio de Nevzat Bahtiyar, el vecino que confesó él mismo haber tratado de ocultar el cuerpo sin vida de la niña en un río cercano al pueblo donde vivía después de que el tío de la menor, Salim Güran, jefe de aldea (muhtar) del pueblo de Tavşantepe y empleador del propio Bahtiyar, supuestamente se lo entregase tras haberla asesinado, según el testimonio de Bahtiyar.

En su declaración ante el tribunal, Bahtiyar reiteró la confesión hecha ante la policía insistiendo en que no participó en el asesinato de la niña, sino que su papel se limitó a ocultar el cuerpo siguiendo las instrucciones de Salim: “El tío (de la niña) Salim Güran me dijo que había matado a Narin porque ella los había visto mientras mantenía relaciones sexuales con la madre”. 

Según Bahtiyar, el crimen se habría cometido en la vivienda donde vivía Narin y la madre de la niña fue testigo del asesinato. El acusado negó haber ejercido algún tipo de coacción o chantaje contra Salim o que le hubieran ofrecido dinero a cambio de cargar con la responsabilidad del crimen (tal y como afirmaron otros testigos), y reiteró ante el tribunal que Salim le amenazó con matar a su hijo si se negaba a ocultar el cadáver de la pequeña. También explicó que desconocía los detalles exactos del crimen, indicando que había ido a la vivienda donde vivía Narin con su familia después del asesinato.

La niña vio algo que no debía saber

El caso ha despertado una enorme expectación en todo el país, donde aún persiste la conmoción por un crimen en el que la propia familia de la niña está implicada, hasta el punto de que trató de entorpecer la investigación y ocultar las pruebas. A partir de las señales de los teléfonos -que indican que los cuatro principales acusados estaban en la casa de Narin cuando se produjo el crimen- la fiscalía cree que actuaron conjuntamente, pese a que la madre, el hermano y el tío de Narin insisten en negar todas las acusaciones y en señalar a Bahtiyar como el único culpable.

Una de las principales incógnitas en torno al asesinato de la pequeña Narin Güran es por qué el asesino o asesinos decidieron acabar con su vida. Desde el inicio de la investigación se ha sugerido que la niña pudo ver algo que no debía saber, por lo que la confesión de Bahtiyar sobre una posible relación ilícita entre su madre y su tío podrían, hasta cierto punto, ayudar a aclarar ese punto. 

Tanto la madre como Salim niegan que mantuvieran una relación, y el padre de Narin, Arif Güran, ha descartado también que existiera una relación extramarital entre ambos, insistiendo en que hay imágenes de cámaras de seguridad que probarían la inocencia de la familia. El hecho es, sin embargo, que tanto los acusados como otros familiares -no así el padre- borraron todas las llamadas, mensajes y audios de WhatsApp desde el día del crimen, sin que hasta ahora hayan dado una explicación convincente.