12 muertos en Turquía en un nuevo atentado mortal del PKK

Al menos doce personas murieron -incluyendo un alcalde- y varios soldados resultaron heridos el miércoles cuando miembros del PKK hicieron explotar una mina al paso de un vehículo militar que luego ametrallaron.

Según informó la oficina del gobernador local, el ataque se produjo a las 9:00 de la mañana (hora local) del miércoles en la provincia suroriental de Hakkari, ubicada en el extremo sureste del país y fronteriza con Irak e Irán. Una mina colocada en la carretera explotó por control remoto al paso de un vehículo militar que circulaba en dirección a la pequeña localidad de Çukurca, ubicada en la frontera con Irak, una región muy inestable dado que al otro lado se encuentran los montes Kandil, donde el PKK tiene sus campamentos desde las que realiza incursiones en territorio turco.

El ataque habría tenido lugar en el kilómetro 15 de la carretera que une Hakkari con Çukurca. Inicialmente citando fuentes de la oficina del gobernador de Hakkari se había indicado que eran siete los fallecidos -incluído un civil- y que otros 11 soldados habían resultado heridos en el ataque. Sin embargo el canal de noticias Haber Türk informó horas más tarde que varios de los heridos habían fallecido debido a la gravedad de sus heridas, y que la cifra de muertos se elevaba a 11 soldados y un civil. Según indicó la agencia de noticias turca Cihan, uno de los muertos sería un alcalde que acompañaba a los soldados; la misma agencia agregó que tras hacer explotar la mina los terroristas abrieron fuego contra el vehículo, incrementando así el número de bajas.

Desde que intensificara sus ataques contra las fuerzas de seguridad turcas tras las elecciones generales del pasado 12 de junio, el PKK ha matado a más de 40 soldados turcos en las últimas seis semanas. A finales de julio el gobierno turco anunció un plan para desplegar en la conflictiva región sureste del país grupos especiales de la policía especializados en lucha anti-terrorista, dando así un mayor papel a la policía en la lucha contra el PKK en detrimento del ejército, quien tradicionalmente ha sido el encargado de hacer frente a la presencia al grupo armado kurdo en el sureste. El incremento de los ataques del PKK ha reavivado también el debate sobre la necesidad de profesionalizar las fuerzas armadas en Turquía, que actualmente se nutren en su mayoría de soldados reclutas.

Según informó la prensa turca el miércoles, en estos momentos Ankara baraja varias opciones para responder a esta nueva oleada de ataques del PKK que podrían incluir el uso de ataques aéreos contra los campamentos de la organización armada en las montañas del norte de Irak fronterizas con Turquía, donde se cree que se refugian entre 4.000 y 7.000 miembros del PKK. El primer ministro Recep Tayyip Erdoğan se reunió el martes con el Estado Mayor y los principales comandantes del ejército para analizar la situación y estudiar las nuevas medidas a adoptar.

Erdoğan anuncia nuevas medidas en la lucha contra el PKK

Precisamente el primer ministro turco anunció a principios de esta semana el inicio de una nueva fase en la lucha contra el terrorismo, así como nuevas medidas que aseguró serían aplicadas tras el fin del mes del Ramadán. En declaraciones hechas el martes tras una cena con familiares de víctimas del PKK, Erdoğan reiteró su anuncio de la puesta en marcha próximamente de una nueva estrategia contra el terrorismo, al tiempo que subrayó que la lucha contra el PKK no significa que deban darse pasos atrás en la democracia y las libertades. Al respecto de estos planes agregó que los preparativos estaban siendo llevados a cabo al máximo detalle y que casi se había completado la asignación de fuerzas profesionales a las zonas más conflictivas del sureste de Turquía, donde opera principalmente el PKK

En otras declaraciones hechas el domingo, el primer ministro comentó que Turquía había llegado al límite con esta cuestión y que habría un antes y un después en la lucha contra el terrorismo del PKK, al tiempo que lanzó una seria advertencia a aquellos partidos nacionalistas que defienden sus acciones y se niegan a condenar la violencia, como el BDP.

«Lo digo francamente. El coste de estas acciones será muy alto para ellos. Aquellos que en este país no se distancien de la organización terrorista (PKK), son también cómplices de estos crímenes, y están también condenados a pagar el precio por esto», aseveró Erdoğan. «Estamos manteniendo nuestra paciencia por respeto al mes del Ramadán, pero todo el mundo debería saber que luego será diferente», agregó.

Precisamente estas declaraciones despertaron la crítica de los principales partidos de la oposición, quienes el martes exigieron al primer ministro turco que tome de inmediato las acciones necesarias sin necesidad de esperar al fin de este mes sagrado para los musulmanes. El gobierno justifica la espera sin embargo en la necesidad de completar los preparativos en la nueva estrategia de la lucha anti-terrorista.