Un estudio internacional en el que han participado científicos turcos advierte que los insectos podrían desaparecer en un siglo. En Turquía, el cambio climático hace florecer a los árboles en noviembre.
Un importante estudio llevado a cabo durante los últimos años por un equipo de científicos de varios países, incluyendo de Turquía, ha concluido que la población de insectos de la Tierra está decreciendo a un ritmo alarmante y muchos corren peligro de extinguirse, trayendo consecuencias dramáticas para el equilibrio ecológico del planeta.
Para llevar a cabo su estudio, los investigadores recogieron entre 2008 y 2017 más de un millón de ejemplares de insectos en 300 lugares diferentes, y han concluido que la densidad de insectos se ha reducido de media un 40% y que muchas de las 2.700 especies analizadas están desapareciendo.
En las regiones de cultivos intensivos la reducción de población ronda el 70%, y en los bosques 6 de cada 10 insectos han desaparecido. A partir de estos datos, los científicos predicen que un tercio de la población de insectos de la Tierra habrá desaparecido en la próxima década, y que muchas especies afrontan un serio riesgo de extinción, incluyendo entre ellas libélulas y arañas.
Al ritmo actual, los insectos podrían extinguirse en sólo un siglo, lo que supondría una catástrofe para la cadena alimentaria y para la agricultura, ya que muchas plantas dependen de ellos para reproducirse.
Turquía aún conserva buena parte de su biodiversidad
Didem Ambarlı, una científica turca de la Universidad de Düzce y una de las participantes en este estudio internacional (el primero realizado en una escala de una década), subraya que los resultados obtenidos resultan muy preocupantes para la biodiversidad del planeta y el equilibrio de sus ecosistemas.
Aunque el estudio se llevó a cabo en Alemania, se trata de un problema generalizado aunque hay regiones y países donde la pérdida de biodiversidad es mayor que en otros; a este respecto, Ambarlı explicó que no existen datos concretos sobre la población de insectos en Turquía, aunque este país mantiene intacta buena parte de su biodiversidad.
«La población de insectos se está reduciendo, especialmente en las áreas que está cultivadas intensivamente. Sin embargo, Turquía aún conserva su vida salvaje y su biodiversidad. Necesitamos llevar a cabo un estudio completo para llegar a una conclusión (sobre la situación en Turquía)», señaló Ambarlı.
El cambio climático está alterando la floración de los árboles
Además del uso de sustancias químicas como los pesticidas, la contaminación o la pérdida generalizada de biodiversidad, muchos señalan al cambio climático como uno de los culpables de la desaparición de los insectos.
Y es que los cambios en el clima causados por el calentamiento global está provocando alteraciones en los patrones climáticos y en las estaciones, generando desequilibrios en los ecosistemas y en los seres vivos. Eso es lo que han observado los agricultores en Turquía, donde en provincias como Manisa los cerezos y ciruelos, que normalmente florecen a finales de marzo, han florecido en noviembre dejando perplejos a los dueños de los campos.
Salim Çetin, dueño de unos terrenos con árboles en la zona, es uno de los que afirma que ni él ni los habitantes del lugar jamás en su vida han visto nada igual. «Cuando llegué a mi terreno, me quedé paralizado por la visión. Es la primera vez que he visto florecer a estos árboles en noviembre. Parecen listos para dar fruto. Esto no es algo normal«, aseguró el agricultor.
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Como gran aficionado a la historia que es, a Pablo Gómez le cautivó Turquía desde el primer día que la visitó en 2006: allí se casó, allí tiene una casa, y desde entonces se ha convertido en todo un experto en la actualidad de Turquía. Con una larga experiencia en medios de comunicación, está al frente de Hispanatolia desde 2011.





