El cambio climático traerá serias consecuencias para Turquía, según un informe

Aumentará la sequía, la migración y el descontento social, especialmente en las zonas rurales

El último informe de la comisión parlamentaria creada para explorar los posibles efectos del cambio climático y el calentamiento global, plantea un sombrío futuro para el futuro de la agricultura en Turquía. Según el informe, «Los incendios forestales, las enfermedades arbóreas y las plagas de insectos aumentarán. La producción y la disponibilidad de alimentos disminuirá. El desempleo crecerá. La escasez de comida, la migración y el malestar social se incrementarán en las áreas rurales».

Creada el 1 de marzo de 2007, la comisión parlamentaria sobre cambio climático y calentamiento global llevó a cabo el estudio con el asesoramiento de la Organización para la Planificación Estatal (DPT), algunas administraciones locales y organizaciones ecologistas. Tras cuatro meses de estudio, elaboró un informe sobre los posibles efectos del calentamiento global en Turquía. Según este informe, Turquía está sometida a un serio riesgo debido a que los efectos negativos previstos del cambio climático global, tales como incendios forestales, erosión, cambios en la producción agrícola, sequías, alteraciones en los ecosistemas y muertes debido a los cambios de temperatura, afectarán severamente al país. Los posibles efectos del calentamiento global en Turquía serían:

Podría haber cambios en el potencial de producción agrícola que contribuirían a incrementar las diferencias regionales y estacionales.

Habrá nuevos problemas añadidos a los que actualmente existen sobre el abastecimiento de agua en las regiones áridas y semi-áridas de Turquía, sobre todo en las ciudades.

Los ecosistemas naturales terrestres y los sistemas de producción agrícola se verán negativamente afectados por el incremento de las enfermedades y las plagas.

El incremento del riesgo de sequías hará aún más severos los efectos del calentamiento global.

Además de la expansión de las regiones áridas y semi-áridas, habrá incrementos en la intensidad y duración de las sequías estivales, que acelerarán la erosión junto con la desertificación.

En las regiones semi-áridas y semi-húmedas (Anatolia Central, Sureste de Anatolia, Egeo, regiones del Mediterráneo), los efectos negativos afectarán especialmente a los bosques y la disponibilidad de agua.

Habrá pérdidas de cosechas, invasiones de insectos, enfermedades agrícolas y disminuciones de la calidad de las cosechas.

En la ganadería, habrá perdidas debido a la insuficiencia de suministros de agua y nutrientes para los animales.

Los recursos forestales afrontarán la amenaza de incendios, enfermedades y plagas. Las superficies forestales y su fertilidad disminuirán.

Algunos lagos de Anatolia Central, tales como el lago Beyşehir, corren riesgo de secarse.

Presas como las de Keban, Karakaya y Atatürk contribuirán a generar cambios climáticos en las zonas cercanas, debido a que el incremento de la evaporación aumentará el efecto invernadero en esas regiones.

La pérdida de humedales continuará, y la calidad del agua disminuirá.

La producción y la disponibilidad de comida se reducirá. Los niveles de ingresos caerán entre las clases más pobres y las industrias agrícolas, favoreciendo el desempleo.

En consecuencia, la escasez de comida, la migración y el descontento social se incrementará en las zonas rurales.