Localizan por primera vez en el oeste de Turquía un ejemplar de araña camello

Se trata de un voraz arácnido comedor de carne que hasta ahora sólo vivía en zonas áridas de Anatolia Oriental. La aparición de un ejemplar a sólo 200 km de Estambul intriga a los expertos, que lo atribuyen al cambio climático.

Un ejemplar de arácnido conocido popularmente araña camello (o solífugo) conocido por su voraz apetito por la carne e incluso por haber mordido a seres humanos, ha sido visto por primera vez en el oeste de Turquía, según informaron medios del país euroasiático.

“Hemos encontrado esta especie en Turquía en el oeste por primera vez. Normalmente viven en zonas áridas del este de Turquía, así como en Irak e Irán”, contó Nedret Avcı, un veterinario de la provincia de Bilecik, a unos 200 kilómetros al sureste de Estambul. El ejemplar, que ha sido enviado a una universidad para ser sometido a un examen más detallado, podría haber llegado de forma accidental a bordo de un camión o de otro vehículo, pero también podría haber comenzado a extender su hábitat hacia el oeste de Anatolia a causa del calentamiento global.

“Nuestra provincia está especialmente situada en las autopistas que conectan las ciudades de Estambul, Ankara y Antalya. Pedimos a nuestros ciudadanos que nos informen si ven más ejemplares de esta especie en Bilecik”, añadió el experto.

Los solífugos (Solifugae) o arañas camello son un orden de arácnidos carnívoros que se encuentran presentes en todos los países tropicales. Se diferencias de las arañas por sus enormes pedipalpos –que les hace parecer que tienen 10 patas, aunque en realidad sólo poseen 8- y su cuerpo segmentado.

Se conocen unas 1.100 especies de solífugos, distribuidas por todas las zonas tropicales del planeta pero especialmente en África y Oriente Medio, y su tamaño puede alcanzar hasta los 15 centímetros de longitud con un peso superior a los 55 gramos. Son animales muy voraces con un metabolismo muy acelerado, pudiendo alcanzar velocidades de 16 kilómetros por hora, pero al mismo tiempo y debido a esto su longevidad es de sólo un año de vida.

Sin embargo y pese a los mitos en torno a estos animales que afirman lo contrario, ni destripan camellos, ni saltan en el aire ni corren tras los humanos. Sus costumbres son principalmente nocturnas, permaneciendo en la sombra durante el día, y comen otros insectos, lagartos, pájaros y roedores, a los que devoran rociándolos con jugos gástricos y ayudándose de sus potentes mandíbulas; pero aunque se han dado casos de mordeduras a humanos, sus heridas no revisten gravedad y no son venenosas.