Un niño muerto y cuatro heridos por la explosión de una bomba en Diyarbakır

La tragedia se produjo cuando un grupo de niños encontró en la calle un proyectil de mortero, abandonado tras los recientes enfrentamientos en Silvan entre las fuerzas de seguridad turcas y el PKK.

Un niño de 9 años falleció el jueves y otros cuatro de entre cinco y diez años resultaron heridos después de que un artefacto explosivo estallara en las manos de uno de ellos mientras jugaban en las calles del distrito de Silvan, en la provincia suroriental de Diyarbakır, donde precisamente las fuerzas de seguridad impusieron el pasado fin de semana un toque de queda para combatir la presencia de militantes del PKK.

La explosión tuvo lugar en torno al mediodía del jueves en el barrio de Tekel, al este de la ciudad,  cuando al parecer los niños jugaban en una calle junto a una escuela de primaria y encontraron un objeto, que resultó ser un proyectil de mortero abandonado durante los enfrentamientos armados ocurridos el fin de semana entre las fuerzas de seguridad y los miembros del grupo terrorista.

Hasan Yılmaz, de 9 años de edad, se encontraba manejando el proyectil sin ser consciente de su peligrosidad cuando éste hizo explosión, dejando gravemente herido a Hasan que finalmente falleció tras ser trasladado al hospital público de Silvan. Otros cuatro niños que le acompañaban, dos hermanos y otros dos primos de edades entre los cinco y diez años, resultaron heridos por la detonación y fueron posteriormente trasladados hasta un hospital de Diyarbakır.

En un comunicado dado a conocer el mismo día por la oficina del gobernador de Diyarbakır se informaba que las fuerzas de seguridad no emplean proyectiles de mortero en sus operaciones “por lo que se estima que los niños en cuestión explotaron la munición empleada por la organización terrorista (PKK)”.

Escenario de combates con el PKK

Silvan fue escenario durante cuatro días de un toque de queda que fue levantado el lunes, y en el que las fuerzas de seguridad turcas llevaron a cabo una amplia operación contra militantes del PKK que habían cavado trincheras en las calles para impedir el acceso de la policía.

Cizre, otro distrito de la provincia suroriental de Şırnak, fue sometido también el pasado septiembre a dos toques de queda casi consecutivos que se prolongaron durante más de una semana y en el que muchos residentes denunciaron la falta de acceso a asistencia médica y servicios funerarios durante el toque de queda, así como cortes en el suministro de agua, teléfono y electricidad.

Pese a que el gobierno defendió la medida por razones de seguridad y señaló que más de una treintena de militantes del PKK fueron abatidos en Cizre, el toque de queda impuesto en Cizre recibió críticas desde varias instituciones europeas así como del Partido Democrático de los Pueblos, que afirmó que varios civiles habían muerto durante la operación.