Un ministro del régimen sirio, dispuesto a reunirse con el líder de la oposición

El ministro de reconciliación nacional sirio afirmó estar dispuesto a aceptar la oferta de paz lanzada por el líder de la Coalición Nacional Siria, Moaz al-Khatib.

 

El ministro de reconciliación nacional de Siria, Ali Haidar, afirmó en declaraciones al diario británico The Guardian estar dispuesto a reunirse con el líder de la Coalición Nacional Siria -que agrupa a líderes políticos de la oposición y grupos rebeldes que combaten al régimen de Assad sobre el terreno- Moaz al-Khatib, para iniciar un diálogo nacional que ponga fin al conflicto que se prolonga desde hace casi dos años.

«Estoy deseando reunirme con Al-Khatib en cualquier ciudad extranjera donde pueda ir para discutir los preparativos para un diálogo nacional», dijo Haidar. «El diálogo es un medio de proporcionar un mecanismo para alcanzar elecciones libres presidenciales y parlamentarias. Este es uno de los temas que serán debatidos sobre la mesa».

«Algo así podría ser el resultado de unas negociaciones, pero no una precondición», explicó el ministro, que rechazó cualquier tipo de negociación que se limite «únicamente a entregar el poder de una parte a la otra».

Estas manifestaciones se producen después de que el secretario general de Naciones Unidas, el surcoreano Ban Ki-Moon, urgiera al presidente sirio Bashar al-Assad a aceptar la propuesta lanzada por Al-Khatib hace unos días para iniciar un diálogo que trate de poner fin al conflicto civil que vive Siria por medio de la negociación, calificándolo como «una oportunidad que no deberíamos perder, una ocasión de pasar de una lógica militar devastadora a un prometedor enfoque político (del conflicto)».

El líder de la Coalición Nacional Siria se manifestó el domingo contrariado por que la oferta hecha el pasado 4 de febrero, consistente en el inicio de contactos con el vice presidente sirio Faruq al-Sharaa para favorecer una salida pacífica del régimen y evitar la prolongación del conflicto, hubiera sido rechazada. La oferta planteaba entre otras medidas el abandono del poder y un exilio en el extranjero para el presidente Assad.

El viernes pasado el ministro de información sirio Omran al-Zohbi decía que su gobierno estaba dispuesto al diálogo pero sin ningún tipo de «precondiciones», incluyendo una salida del país del presidente Bashar al-Assad. «Cuando hablas de diálogo, significa de diálogo sin condiciones, lo que no excluye a nadie. Pero si alguien viene a mí y dice 'Quiero hablar de este asunto o te mataré', eso no es un diálogo», declaró Al-Zohbi, insistiendo en la necesidad de no fijar ningún tipo de condición previa a las negociaciones.

Hasta ahora la posición oficial del régimen de Damasco ha sido la de considerar a los miembros de la oposición como «terroristas» financiados por potencias extranjeras. A principios de enero el propio Assad volvía a asegurar que no habría ningún tipo de diálogo con los que calificó como «traidores» y «marionetas de Occidente».

La progresiva pérdida del control del país y el avance de las fuerzas rebeldes sobre Damasco, unida a la postura más flexible y conciliadora adoptada por Rusia -su principal aliado-, podría estar forzando sin embargo al gobierno sirio a ceder a las presiones para sentarse a negociar con las fuerzas opositoras y poner fin a la sangrienta guerra civil, que se ha cobrado hasta ahora unos 70.000 muertos según Naciones Unidas y ha obligado a salir del país a cientos de miles de refugiados.