Último adiós a los 8 soldados asesinados el martes por el PKK

En medio de una mezcla de tristeza y rabia, las ocho víctimas mortales del ataque del PKK fueron enterradas el miércoles en sus provincias de origen a lo largo y ancho de toda Turquía.

Los ochos soldados turcos muertos en la madrugada del martes durante una serie de ataques perpetrados por el grupo terrorista PKK contra varios puestos de vigilancia en la frontera con Irak fueron enterrados el miércoles en sus lugares de origen en medio de grandes escenas de dolor y con la asistencia de numerosos familiares y autoridades.

Antes de ser trasladados a sus provincias de origen, los ocho militares recibieron un homenaje público en una ceremonia oficial que se celebró durante la mañana en una base militar de la provincia suroriental de Van, con la asistencia entre otro del jefe del general y jefe del Estado Mayor Necdet Özel, el ministro del interior İdris Naim Şahin, el gobernador de Hakkari (la provincia donde se produjo el ataque) Orhan Alimoğlu, y otras muchas autoridades civiles y militares. Posteriormente Özel y Şahin, acompañados de otros altos mandos del ejército y de la policía, visitaron personalmente a los soldados heridos que permanecen hospitalizados en varios centros de la provincia de Van.

Numerosos familiares de las víctimas estuvieron también presentes durante la ceremonia militar, tras la cual los cuerpos de los fallecidos fueron trasladados a sus provincias de origen para ser enterrados en funerales privados, en actos que tuvieron lugar a lo largo y ancho de todo el país, incluyendo las provincias de Konya (centro), Kütahya (noroeste, región del Mármara), Mersin (sur, costa mediterránea), Samsun, Giresun y Trabzon (norte, costa del Mar Negro) y Diyarbakır (sureste de Anatolia). Pese a que la tragedia y el dolor predominaron durante estos actos, a los que asistieron en muchos casos cientos o incluso miles de personas, en muchos de ellos pudieron escucharse numerosas voces y protestas contra el terrorismo y el PKK.

En esta última provincia, en la localidad de Hani, fue enterrado entre grandes muestras de dolor el cabo Cahit Kılıç. Su madre, Hasret Kılıç, rompió a llorar durante la ceremonia mientras leía una poesía fúnebre escrita en zaza, un dialecto del kurdo. La familia de otro de los fallecidos, el sargento Ali Gümüş, que fue enterrado en la provincia de Konya, contó a la prensa que el joven tenía pensado casarse el próximo 1 de julio.