Turquía renovará el monasterio bizantino de Sümela para la UNESCO

El Ministerio de Cultura y Turismo ha destinado más de 150.000 euros para un proyecto completo de restauración del monumento, ubicado en un espectacular corte de la roca sobre un valle de la provincia de Trabzon.

El gobierno turco quiere llevar a cabo una exhaustiva restauración del famoso Monasterio de Sümela, en la provincia de Trabzon, en un intento por impulsar la inclusión de esta peculiar construcción en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Sümela se encuentra actualmente en la lista provisional de la UNESCO, y Ankara tiene previsto destinar un presupuesto de más de 152.000 euros a la renovación del monumento, ubicado en una zona montañosa al Este del Mar Negro y donde desde 2010 las autoridades turcas permiten que se lleven a cabo una vez al año –a mediados de agosto- una ceremonia cristiano ortodoxa.

El proyecto de renovación del templo se llevará a cabo en tres fases: estudio, restitución (de los terrenos que puedan pertenecer al monasterio) y restauración, lo que incluirá entre otros elementos los impresionantes frescos que decoran las paredes interiores del monumento, que muestran escenas bíblicas sobre la historia de Jesús y la Virgen María pero que se encuentran bastante dañados por acciones de vandalismo de visitantes, y que serán restaurados por un laboratorio del Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía.

Fundado en el siglo IV -aunque su construcción actual se remonta al siglo XIII durante el reinado del emperador bizantino Alejo III-, Sümela se encuentra ubicado en un espectacular corte de la roca a 1.300 metros de altitud sobre el Valle de Altındere del distrito de Maçka, en Trabzon.

El monasterio destaca no sólo por su ubicación, sino por su diseño y arquitectura aprovechando una oquedad de la roca. Destacan en él la Iglesia de la Roca y varias capillas, pero el lugar alberga además cocinas, habitaciones, una antigua biblioteca y una fuente sagrada reverenciada por los cristianos ortodoxos.

Abandonado durante años, el monasterio venía funcionando como museo desde 1922 hasta que el  5 de agosto de 2010 la comunidad greco-ortodoxa de Turquía celebró por primera vez una ceremonia litúrgica en el lugar, después de que el gobierno turco introdujera excepciones para la ley que prohibía llevar a cabo actos religiosos de cualquier tipo en monumentos que funcionaran como museos.