El impacto económico de la actual guerra EE. UU.-Israel-Irán podría mantenerse bajo control si su duración no supera 1 ó 2 meses, según ha afirmado el ministro de Hacienda y Finanzas de Turquía, Mehmet Şimşek, quien no obstante advirtió de mayores riesgos si el conflicto con Irán se prolonga más allá de ese límite.
Durante una entrevista concedida a un canal de televisión de la que se hicieron eco varios medios turcos, Şimşek subrayó que la guerra está afectando de forma significativa al crecimiento mundial y a la economía global: “Hay problemas graves tanto en el Mar Rojo como en el Estrecho de Ormuz. Esto afecta al transporte desde Asia a Europa y desde Europa a Asia. También afecta al comercio mundial y a la inflación global. Si la guerra continúa, existe un riesgo serio de inflación”, alertó.
A este respecto, el ministro recordó el conflicto del año pasado entre Israel e Irán -la llamada “Guerra de los 12 Días”- y señaló que el cierre del Estrecho de Ormuz, junto con su impacto en el comercio energético y de materias primas, tendría ciertos efectos en la economía turca. “Creemos que los efectos son controlables si (la guerra) dura entre 1 y 2 meses; pero si se prolonga, existe la posibilidad de impactos negativos en el déficit por cuenta corriente y la inflación. No debemos subestimar el impacto de la guerra, pero estamos gestionando los posibles impactos”.
Asimismo, Şimşek destacó las medidas adoptadas por el Banco Central de Turquía: “Nuestro Banco Central ha tomado medidas, especialmente pasos importantes para gestionar el tipo de cambio y la liquidez de la lira turca. Se han iniciado operaciones de venta a plazo de divisas liquidadas en liras turcas”, dijo, añadiendo que también se han tomado acciones en los mercados financieros: “Nuestra Autoridad de Mercados de Capitales ha adoptado medidas significativas contra los movimientos especulativos en los mercados bursátiles y de capital; hemos prohibido temporalmente las ventas en corto en bolsa. Hemos reducido el volumen de operaciones, disminuyendo así la volatilidad y las fluctuaciones del mercado”.
Medidas para limitar el precio del combustible
En cuanto al alza del precio de la energía, Şimşek explicó que el gobierno turco ha implementado un sistema de precios de combustibles con escala móvil para contener el impacto de la subida del petróleo en los consumidores. “Si no hubiéramos aplicado este sistema, con el aumento de los precios del crudo, el precio del diésel habría llegado a 83 liras y 10 kuruş (céntimos de lira). Actualmente está en 67 liras y 10 kuruş gracias al sistema de escala móvil. Del mismo modo, elprecio de la gasolina es actualmente de 62 liras y 30 kuruş, mientras que sin este sistema habría sido de 71 liras y 11 kuruş”, subrayó.
El objetivo, señaló el ministro, es limitar el impacto de la guerra sobre la población: “Queríamos limitar su efecto en nuestros ciudadanos. Creemos que esto es temporal. Pero si se vuelve permanente, no es sostenible. Implementamos este sistema asumiendo que sería temporal, porque su impacto en el presupuesto es muy elevado; es una fuente importante de ingresos para nosotros”, advirtió.
En relación con la evolución de los precios, el ministro aseguró que la inflación en Turquía seguirá descendiendo este año. “Por supuesto, nos enfrentamos a un impacto serio debido a la guerra entre EE. UU., Israel e Irán. Estoy diciendo esto suponiendo que (el conflicto) será temporal, por lo que la inflación seguirá bajando este año. Me preocupa más el déficit por cuenta corriente, aunque sigo pensando que será manejable”, concluyó.
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Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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