Turquía preocupada por la posible entrega de armas al PKK

Ankara teme que el armamento entregado a los kurdos del norte de Irak para combatir a las milicias del Estado Islámico pueda acabar en manos del PKK, que el domingo secuestró a diez niños en una aldea del este de Turquía.

El ministro de exteriores turco Mevlüt Çavuşoğlu se manifestó el lunes preocupado por la posibilidad de que el grupo armado Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) –incluído en la lista de organizaciones terroristas por la UE- pueda recibir parte de las armas destinadas a las fuerzas peshmerga del Kurdistán iraquí para combatir a las milicias insurgentes del Estado Islámico (IS) de Irak.

“El ejército iraquí está dominado por los chiíes. Esto hace difícil controlar las armas que les entregamos. Esta ayuda debería ser proporcionada teniendo en cuenta la reestructuración del ejército iraquí. Hemos expresado públicamente nuestra preocupación sobre este tema”, dijo Çavuşoğlu, antiguo ministro para la UE y que sustituyó recientemente en la cartera de exteriores al nuevo primer ministro Ahmet Davutoğlu, en declaraciones recogidas por la agencia Anatolia.

Çavuşoğlu también añadió que hasta la fecha las autoridades turcas habían detenido o deportado a alrededor de un millar de ciudadanos extranjeros considerados como “terroristas potenciales” que pretendían entrar en Siria o Irak a través de Turquía.

Estas declaraciones se producen después de que la semana pasada el copresidente del Partido Democrático de los Pueblos (HDP, cuyas bases están en el nacionalismo kurdo), Selahattin Demirtaş, sugiriera que el propio gobierno turco debería suministrar armas a los combatientes y simpatizantes del PKK que están yendo al norte de Irak para combatir al IS. “Sería mejor que fuera Turquía la que proporcionase estas armas, y no los Estados Unidos”, dijo Demirtaş, aludiendo al proceso de paz iniciado a finales de 2012 entre Ankara y el PKK.

Precisamente y también el lunes, el líder histórico del grupo Abdullah Öcalan pedía a Ankara nuevos pasos y acelerar las negociaciones para una solución negociada que ponga fin a un conflicto que se inició cuando el PKK tomó la vía de las armas en 1984, y que hasta la fecha se ha cobrado más de 40.000 vidas.

“Resulta de vital importancia para el gobierno que se tome este asunto en serio y que acelere el proceso (de paz). Cualquier declaración sin dar ningún paso concreto no tendrá ninguna reciprocidad práctica (por parte del PKK)”, dijo Öcalan en un mensaje transmitido a los diputados del HDP que acudieron a visitarle el domingo a la isla prisión de İmralı –en el Mar de Mármara- donde cumple la cadena perpetua a la que fue condenado en 1999.

Una decena de niños secuestrados por el PKK

Mientras y en otro de los incidentes protagonizados por la organización armada pese al teórico alto al fuego en vigor, varios medios turcos informaban el lunes que el PKK habría secuestrado a una decena o más de niños en la provincia de Muş, al este de Turquía.

El suceso se habría producido el domingo por la noche, cuando según testigos una treintena de hombres armados irrumpieron en la aldea de Çataklı y exigieron a sus habitantes que se reunieran en la mezquita de la localidad, donde obligaron a estos a manifestar su apoyo al PKK y se fueron llevándose a una decena de niños –entre ellos una niña- de entre 12 y 15 años. El padre de uno de los menores llegó incluso a ofrecerse en lugar de su hijo, a lo que uno de los terroristas respondió: “Ahora necesitamos combatientes jóvenes”.

Una vez que los miembros del PKK abandonaron la aldea, sus habitantes llamaron inmediatamente a la gendarmería turca para informar de lo ocurrido. El gobernador de Muş, Vedat Büyükersoy, declaraba no obstante a la prensa que aún se estaba investigando lo ocurrido. “No sabemos si los niños se fueron secuestrados por la fuerza o por su propia voluntad. Informaremos a los medios en las próximas horas”.