Turquía ha desbaratado medio centenar de atentados suicidas desde enero

El lunes el gabinete de gobierno mantuvo una reunión de seguridad en Ankara para abordar la amenaza terrorista que representan para el país grupos como el PKK o el Daesh.

El vice primer ministro turco Numan Kurtulmuş afirmó el lunes que las fuerzas de seguridad turcas han evitado en lo que va de año al menos 85 ataques terroristas en el país, 49 de los cuales estaban planeados como atentados suicidas.

Kurtulmuş hizo estas declaraciones públicas ante la prensa tras una reunión del gabinete de gobierno encabezada por el Presidente de la República, Recep Tayyip Erdoğan, en el palacio presidencial de Ankara, que mantuvo un encuentro el lunes en la capital turca para abordar la amenaza terrorista que grupos como el PKK o el Daesh representan para el país.

Precisamente el martes seis miembros del autoproclamado Estado Islámico (Daesh, por su acrónimo en árabe) eran abatidos a primera hora del martes por el ejército turco, que respondió bombardeando desde la frontera con lanza misiles varias posiciones del grupo en el norte de Siria después de que el lunes varios cohetes Katyusha lanzados por militantes de la organización terrorista impactaran nuevamente en la ciudad fronteriza de Kilis, matando a una persona e hiriendo a otras dos.

Otros dos cohetes lanzados por el Daesh cayeron el martes por la mañana en Kilis (aunque en esta ocasión sin dejar heridos), donde una veintena de personas han fallecido en lo que va de año por la caída de proyectiles lanzados desde zonas del norte de Siria bajo control del grupo extremista.

Turquía, que forma parte de la coalición internacional contra el Daesh liderada por EE.UU. e integrada por más de 60 países, ha venido sufriendo una cadena de ataques terroristas y atentados suicidas desde que en julio de 2015 un terrorista suicida se inmolara en la localidad fronteriza de Suruç matando a 33 activistas kurdos que se dirigían a Kobane; aquel atentado propició a su vez que el grupo terrorista Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que había mantenido –con altibajos- una teórica tregua desde 2013 declarada por su líder Abdullah Öcalan, anunciara la reanudación de las hostilidades acusando al gobierno turco de haber permitido actuar al Daesh.

Desde entonces se han sucedido varios atentados por parte de ambos grupos, incluyendo el doble ataque suicida que dejó el 10 de octubre de 2015 un total de 103 muertos frente a la estación central de Ankara, perpetrado por dos militantes del Daesh y que constituye hasta la fecha el peor atentado terrorista de la historia moderna de Turquía. El autoproclamado Estado Islámico también fue el responsable de otro atentado suicida el pasado enero en la histórica Plaza Sultanahmet de Estambul, en el que murieron una decena de turistas alemanes.

Por su parte el PKK ha llevado a cabo en los últimos meses intentos esfuerzos por hacerse con el control de varios distritos del sureste de Turquía, en una estrategia de “guerra urbana” que ha propiciado varios toques de queda y operaciones por parte de las fuerzas de seguridad turcas; en los últimos meses miles de miembros de la organización terrorista han muerto en enfrentamientos en la región, además de varios cientos de miembros de las fuerzas de seguridad turcas y civiles.

Otro grupo vinculado al PKK, los Halcones por la Libertad del Kurdistán (TAK), se atribuyó sendos atentados suicidas con coche bomba perpetrados en febrero y marzo en pleno centro de la capital turca que dejaron 29 y 35 muertos, respectivamente; los TAK –uno de los muchos grupos englobados bajo el paraguas del PKK- reivindicaron también el domingo la explosión atribuida a una terrorista suicida en el histórico bazar de la ciudad de Bursa, al noroeste del país, ocurrida el 27 de abril: en esta última sin embargo sólo falleció la propia militante suicida, que dejó además otros 20 heridos aunque ninguno de ellos de gravedad.