Turquía estudia crear una zona de seguridad en el norte de Siria

El Consejo de Seguridad de Turquía se reunió el lunes para analizar la situación creada en su frontera sur ante el avance del IS, en medio de los rumores sobre una posible intervención militar turca en Siria.

El Consejo de Seguridad Nacional de Turquía (MGK), que agrupa a las máximas autoridades civiles y militares del país, se reunió a última hora del lunes en Ankara para analizar la situación en su frontera sur en medio de las especulaciones sobre un posible plan para intervenir militarmente en Siria o, en su defecto, establecer una zona de seguridad ante el avance de los militantes del autoproclamado Estado Islámico (IS).

Tras una reunión a puerta cerrada de cuatro horas de duración presidida por el Presidente de la República Recep Tayyip Erdoğan, el MGK emitió un comunicado en el que expresaba su preocupación por los “cambios demográficos” en el norte de Siria a raíz de los avances de las milicias kurdas del PYD en la región, así como por los atentados terroristas contra civiles cometidos por el IS en ciudades como Kobane, si bien no esclareció si habrá una intervención del ejército turco en Siria.

“Los acontecimientos que están teniendo lugar en nuestro vecino del Sur, Siria, han sido estudiados en detalle y se han revisado las medidas adicionales tomadas a lo largo de nuestra frontera. Se ha expresado preocupación por los atentados terroristas contra civiles así como por los intentos de cambiar la demografía en la región”, decía el comunicado difundido a última hora del lunes.

Estas declaraciones tienen lugar después de que en los últimos días unos 10.000 turcomanos y árabes sirios se hayan refugiado en Turquía huyendo de los combates entre el brazo armado del PYD (las Unidades de Defensa Popular o YPG) y el IS en la ciudad de Tel Abyad. Ankara acusa al PYD de expulsar a la población no kurda de la región en una especie de “limpieza étnica” para cambiar la demografía del norte de Siria. Así mismo, el MGK también destacó la falta de sensibilidad de la comunidad internacional respecto a la asistencia a los refugiados sirios, al tiempo que expresó su determinación en seguir prestando ayuda a los civiles que huyen de la guerra en Siria.

Un plan “A” y un plan “B” para intervenir en Siria

El hecho es que los últimos acontecimientos en la frontera, incluyendo los crecientes combates entre militantes del PYD y del Estado Islámico, o los recientes atentados suicidas de este último en Kobane que han dejado decenas de muertos, han aumentado la preocupación sobre una posible extensión de la violencia a territorio turco. Ante tal perspectiva, varios medios locales se han hecho eco en los últimos días de informaciones según las cuales el gobierno estaría barajando dos alternativas de cara a una hipotética intervención en Siria para alejar de sus fronteras a los extremistas del IS.
  
La primera opción puesta sobre la mesa sería establecer una zona “tampón” al norte de Alepo, que no obstante requeriría del consenso tanto del futuro gobierno de coalición que surja en Turquía como del visto bueno de la comunidad internacional, o al menos de sus aliados, dado que es probable que países como Rusia o Irán -aliados de Assad- se opongan a la medida. En ese sentido, uno de los puntos precisamente discutidos durante la reunión del lunes fue la capacidad de respuesta de las defensas antiaéreas sirias para atacar a cazas turcos que penetren en el norte de Siria.

Según publicó la prensa turca, Ankara planearía establecer una franja de seguridad en territorio sirio de 28 kilómetros de ancho y 110 de largo que se extendería entre las localidades fronterizas turcas de Karkamış y Öncüpınar, situadas en las provincias de Gaziantep y Kilis respectivamente. Unos 18.000 soldados turcos tomarían parte en la operación, con planes para permanecer estacionados en esta zona durante un período de dos años.

En caso de que las circunstancias o la falta de apoyo de sus aliados desaconsejasen esta idea, el plan B barajado por Ankara consistiría en una intervención militar limitada cuyo objetivo sería crear una zona siguiendo el modelo del Sur del Líbano, utilizado en su día por Israel para frenar los ataques de Hezbolá. Dicho plan consistiría en proporcionar entrenamiento y armas a miembros del Ejército Libre Sirio (ELS), a los que se les entregaría el control de esta zona de seguridad en el norte de Siria y serían apoyados militarmente por Turquía, que intervendría en su ayuda cuando fuese necesario con ataques de artillería y bombardeos selectivos.

El domingo el primer ministro en funciones del país, Ahmet Davutoğlu aseguró que Turquía está preparada para “cualquier contingencia” en el norte de Siria en caso de que su frontera se vea amenazada. “Nadie debe preocuparse de que el fuego pueda extenderse a Turquía”, afirmó Davutoğlu, un día después de que algunos diarios nacionales publicasen que el ejecutivo habría pedido a las Fuerzas Armadas Turcas (TSK) un “apoyo activo” al ELS contra el avance del IS en Siria; sin embargo, los altos mandos del ejército turco se habrían mostrado reacios hasta que la idea no cuente con el visto bueno de los miembros del futuro gobierno de coalición o, en su defecto, de la Asamblea Nacional Turca.