Turquía emite una alerta de seguridad para la provincia iraquí de Basora

Ankara ha pedido a sus ciudadanos que se encuentren en el extremo sur de Irak que abandonen la región ante el incremento de la violencia sectaria y de los combates por todo el país.

Un comunicado emitido el lunes por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Turquía recomienda a los ciudadanos de este país que se encuentren en la provincia iraquí de Basora, al sur del país, que abandonen la región ante el incremento de la violencia y el deterioro de las condiciones de seguridad en la zona.

Según indicó la nota ministerial, Ankara ha decidido volver a evaluar la situación en Basora -cuya capital es la ciudad más importante del sur de Irak y el principal puerto del país-  en medio de la grave situación que vive Irak ante el avance de las milicias insurgentes del Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIL, por sus siglas en inglés), un grupo yihadista hasta hace poco vinculado a Al-Qaeda que ha tomado ya varias ciudades del norte del país y ejecutado a cientos de soldados iraquíes.

Si bien anteriormente Basora no se encontraba en la lista de provincias iraquíes que el ministerio de exteriores de Turquía había considerado como zonas peligrosas, el incremento de la violencia sectaria hace temer por la seguridad de los nacionales turcos que puedan encontrarse en esta región, ubicada en el extremo sur de Irak y por tanto aún bajo el control del gobierno de Bagdad, aunque de mayoría confesional chií.

De este modo Ankara reitera su advertencia a aquellos ciudadanos turcos que se encuentren en las provincias de Nínive (con capital en Mosul), Kirkuk, Salahuddin, Diyala, Anbar, Bagdad y Basora que abandonen inmediatamente Irak por la vía más rápida y segura posible, señalando que no ha habido progresos en la mejora de la seguridad en estas zonas y que los actos de violencia sectaria y los combates se están extendiendo rápidamente por todo el país.

El lunes las fuerzas del ISIL sitiaban por completo la ciudad de Tal Afar, ubicada a unos 50 kilómetros al oeste de Mosul -en el norte de Irak- y cuya población en su mayoría es étnicamente turcomana, provocando la huida de miles de personas. Al menos 8.000 turcomanos armados se han unido en los últimos días a los soldados del ejército iraquí para intentar frenar el avance de las milicias yihadistas en la región tras la caída la semana pasada de Mosul.