Turquía dice adiós a su serie de televisión favorita

La exitosa serie “Muhteşem Yüzyıl” (“El Siglo Magnífico”) emitía el pasado 12 de junio su episodio final, con la muerte de su principal protagonista: el sultán otomano Solimán (Süleyman).

La que durante varios años ha sido la serie de televisión más vista no sólo en Turquía, sino en varios países de Oriente Medio y los Balcanes, “Muhteşem Yüzyıl” (“El Siglo Magnífico”), dijo finalmente adiós tras emitir su episodio final el pasado jueves y haber cosechado millones de seguidores en todo el mundo.

En su episodio número 139 el principal protagonista de la serie, el sultán otomano Solimán (Süleyman, en turco) el Magnífico, interpretado por el actor Halit Ergenç, fallece durante una expedición militar a Zigetvar (Hungría) poniendo fin al reinado del que se considera el más importante de los gobernantes del Imperio Otomano, que llevó a la Sublime Puerta a la cumbre de su esplendor.

Postrado en la cama de su tienda, el sultán oye durante los instantes finales de su vida las palabras de Pargalı İbrahim Pasha, al que él mismo designó como gran visir y más tarde ordenó ejecutar. “Es la hora, mi sultán”, dice la voz del otrora favorito de Solimán, quien vestido con ropas blancas y en un atardecer onírico es mostrado caminando hacia la eternidad.

Con un gran elenco de actores y una puesta en escena llena de magníficos vestidos y decorados, “El Siglo Magnífico” se ambienta en la época del reinado del sultán otomano Solimán el Magnífico y de su favorita, Hürrem Sultan (llamada en Occidente Roxelana). Conocido en Turquía como «Süleyman Kanuni» (Solimán el Legislador), Süleyman gobernó el Imperio Otomano entre 1520 y 1566 durante su época de mayor esplendor político, militar y cultural.

La serie, que ha sido emitida en más de 40 países y ha cosechado un especial éxito en regiones como la Península arábiga o los Balcanes –por las que antaño se extendió el Imperio Otomano- no aborda sin embargo la faceta de Solimán como estadista y gobernante de uno de los grandes imperios de la época, sino que se centra más en la vida privada del sultán y de su familia, mostrando a un sultán totalmente diferente y más pendiente de sus allegados y sobre todo de su harén.

Todo ello le ha valido, a pesar de su indudable éxito, numerosos ataques por parte de los círculos más conservadores, que critican la imagen distorsionada y alejada de la realidad histórica que ofrece “Muhteşem Yüzyıl” de Solimán, y su representación como un sultán más pendiente de las intrigas del harén que de la política de su imperio.