bolsa, índice bursátil

TURQUÍA DEBE TOMAR MEDIDAS PARA EVITAR LA CRISIS FINANCIERA MUNDIAL

AUNQUE LOS PAÍSES EMERGENTES COMO TURQUÍA HAN LOGRADO EVITAR HASTA AHORA SUS EFECTOS, EL GOBIERNO TURCO DEBE TOMAR MEDIDAS CONTRA LA CRISIS

Aunque Turquía tal vez no pueda evitar verse afectada por la crisis financiera global, aún puede tomar medidas para reducir su impacto. Así lo aseguró Burak Saltoğlu, catedrático de economía de la prestigiosa Universidad Boğaziçi de Estambul, en una entrevista al diario turco Hürriyet.

«Si Turquía no es capaz de realizar buenas maniobras en este proceso, entonces no tiene ninguna oportunidad de evitar los severos efectos de la crisis; sin embargo, no será tan severa como lo fue la crisis de 2001″, dijo el catedrático, quien añadió que Turquía afrontará tiempos más difíciles para atraer inversiones del exterior.

Saltoğlu también señaló que el coste de la liquided será mayor de lo que fue durante el período 2002-2007, y que los mercados financieros que hasta ahora habían crecido rápidamente lo harán a un ritmo más lento. Además, los costes de crédito globales crecerán en el próximo período, lo que parece más evidente tras el debilitamiento de la confianza en los mercados financieros mundiales con la caída de instituciones bancarias bien conocidas y que -hasta la fecha- parecían seguras.

Este sentimiento, junto con el último plan de gasto del gobierno estadounidense para rescatar a las instituciones financieras que se han desplomado por la crisis, plantea grandes riesgos para la economía norteamericana, con una creciente carga de deuda que probablemente conducirá a un período inflacionista de larga duración en los Estados Unidos, junto con tasas de interés más elevadas que restará liquidez a los mercados emergentes.

La Casa Blanca ofreció un controvertido plan de rescate de 700.000 millones de dólares (unos 500.000 millones de euros) para aliviar los mercados financieros, que aún tienen dudas sobre los problemas que acarreará la quiebra inmobiliaria en EE.UU. que condujo a una serie de bancarrotas e intervenciones entre varias instituciones bancarias de inversiones del país. Los legisladores estadounidenses rechazaron sin embargo el plan contra todo pronóstico, lo que evidencia la seriedad -y la controversia- sobre las medidas a tomar. Los inversores ansían no obstante la aprobación de este plan de rescate del gobierno Bush, al considerarlo un paso vital para frenar el hundimiento de los mercados globales.

Saltoğlu declaró que los países emergentes como Turquía hasta ahora han conseguido evitar la crisis, pero que esta situación no durará y que el gobierno turco debería reducir los costes de correduría de la banca, para disminuir así los préstamos del sector privado en el exterior y conseguir limitar así los principales riesgos para el país. Como segunda medida, Saltoğlu apostó por tomar medida flexibilizadoras que animen a que los fondos de inversores turcos en bancos extranjeros regresen a Turquía. Al preguntársele si cree que el país posee el poder económico adecuado para financiar estas medidas preventivas, Saltoğlu declaró que Turquía pagará un precio mayor si no toma estas medidas aun a costa de sacrificar parte de sus ingresos públicos. Además, tales medidas ayudarían a Turquía a reducir su elevado déficit presupuestario actual -de unos 30.000 millones de dólares, y que se espera alcance los 50.000 millones a finales de 2008-, considerado como el punto más débil de la economía turca.

Otro posible impacto de la crisis, añadió el catedrático de economía, podría verse en la tasa de crecimiento económico de Turquía, que actualmente se estima será del 5 ó 6% a finales de año. También señaló como de especial importancia durante este período de crisis -que calificó como \»transitorio\»- el precio del petróleo, que en caso de sufrir un aumento importante podría llevar a incrementos de la inflación en Turquía y a una aumento de las tasas de interés que el país no podría evitar. La tasa de interés referencial de Turquía, actualmente el 16´75%, se encuentra entre las más altas de los países emergentes, lo que restringe la demanda doméstica y el crecimiento económico.