Turquía anuncia que pronto comenzará a exportar el crudo del norte de Irak

Ankara asegura que la capacidad de almacenamiento en el puerto mediterráneo de Ceyhan está casi al límite, y que podría verse obligada a exportar el crudo aun sin un acuerdo entre Bagdad y el gobierno kurdo de Arbil.

Turquía comenzará pronto a exportar el petróleo procedente del Kurdistán iraquí dado que la capacidad de almacenamiento de sus depósitos en el puerto mediterráneo turco de Ceyhan está casi al límite, afirmó el ministro de energía del país euroasiático, Taner Yıldız.

«Estaremos en posición de enviar este crudo a los mercados mundiales una vez que los tanques estén llenos. No podemos mantenerlo (almacenado) en los tanques», explicó el ministro turco, que hace unos días señalaba que una reunión mantenida la semana pasada entre el primer ministro Recep Tayyip Erdoğan y su homólogo de la administración autónoma kurda del norte de Irak (KRG, por sus siglas en inglés), Necirvan Barzani, había sido «muy positiva».

Hasta ahora Turquía ha estado destinando tres depósitos de almacenamiento de crudo en Ceyhan -un estratégico puerto comercial en la provincia mediterránea de Adana– para almacenar el petróleo procedente del oleoducto gestionado por la KRG, que empezó a fluir el pasado mes de diciembre. Con una capacidad total de dos millones y medio de barriles, Turquía ha estado esperando un acuerdo entre el gobierno kurdo de Arbil y el ejecutivo central de Bagdad, que insiste en que los kurdos iraquíes deben contar con su permiso, y ha amenazado con sanciones tanto a Ankara como a Arbil en caso de que inicien las exportaciones sin su autorización.

Hasta ahora sin embargo, y tras varios meses de negociaciones, apenas se han constatado avances entre ambas partes y la KRG insiste en reclamar su derecho a vender su propio crudo; con un flujo diario de varias decenas de miles de barriles hacia Turquía, actualmente se estima que hay cerca de un millón y medio de barriles de petróleo almacenados en Ceyhan a la espera de la autorización final de Bagdad, que en principio y según la constitución iraquí no sólo debe aprobar la exportación sino que además se llevaría la mayor parte de los beneficios de su venta.

Un acuerdo a pocas semanas vista parece muy improbable, a juicio de las autoridades turcas, mientras el gobierno central de Irak y la administración kurda del norte del país mantienen sus diferencias tanto sobre el reparto de los beneficios como respecto a la forma de pago de los ingresos por la exportación de crudo.

Al mismo tiempo Ankara considera que el oleoducto existente entre Irak y Turquía, controlado por Bagdad y que hasta ahora ha estado bombeando muy por debajo de su capacidad de un millón y medio de barriles diarios, se encuentra en muy mal estado y es poco viable debido a los continuos atentados contra el mismo que obligan a cortar el suministro. «El oleoducto (que atraviesa) la zona iraquí se encuentra en un estado inservible«, reconocía el ministro turco Taner Yıldız