«Turquía y España, dos puertas del Mediterráneo, contribuyen a la paz y la seguridad globales».
Distinguidos Invitados,
Señoras y caballeros,
Es un placer para mí dirigirme a Ustedes en esta reunión organizada por tan prestigiosa institución como es Nueva Economía Forum. Creo que este foro es ciertamente un prominente centro de debate y diálogo al más alto nivel intelectual de España, donde se contrastan opiniones y se facilita un libre intercambio de ideas entre las personalidades más prominentes del mundo de la política, la economía y la sociedad. Ciertamente, la disponibilidad de esta clase de instituciones privadas independientes, en donde florece el diálogo abierto y la diversidad de ideas, es vital para que surja un pensamiento fresco que países dinámicos como Turquía y España necesitan.
El dinamismo es ciertamente sólo uno de los numerosos rasgos que hacen que Turquía y España sean similares en muchos aspectos. Nuestros dos países están situados en ambos confines del Mediterráneo. Y más paradójico aún es que, a pesar de la distancia geográfica que nos separa, tengamos tantas cosas en común.
En primer lugar, como el tema de esta sesión sugiere, Turquía y España son dos puertas al Mediterráneo, una que lo comunica con las Américas a través del Océano Atlántico y con África a través del Estrecho de Gibraltar, y la otra que lo ata al Mar Negro, el Cáucaso, el Medio Oriente y Asia Central. Ambos lugares han sido a través de los siglos encrucijadas de diferentes culturas y han servido como ventanas que se abrían a nuevos horizontes. Turquía y España han sido también el hogar de diversas religiones y creencias, un hecho que potencia enormemente nuestros patrimonios culturales. Ambas naciones han sido durante varios siglos grandes imperios en ambos confines del Mediterráneo y han escrito muchas páginas importantes de la historia europea.
Nuestros dos países, que han dejado huellas culturales indelebles en su parte del mapa, también lucharon con bravura para imponerse en el Mediterráneo. Nuestras rivalidades a través de los siglos dieciséis y diecisiete acabaron finalmente con la firma del Tratado de Paz entre el Imperio Español y el Imperio Otomano en 1782 en Estambul. Los documentos de ratificación del Tratado fueron presentados en la corte otomana por el Enviado español Don Juan de Bouligny, el 25 de abril de 1783, fecha que puede considerarse como el comienzo de las relaciones diplomáticas formales entre nuestros países.
Los días imperiales se superaron ya hace tiempo. Desde entonces, las relaciones diplomáticas se han fortalecido progresivamente de manera continua, en base al respeto mutuo y la simpatía entre nuestros pueblos. Poco después de la proclamación de la República de Turquía, se firmó en Ankara el 27 de septiembre de 1924 el Tratado de Amistad entre la República de Turquía y el Reino de España; al que siguió el Acuerdo de Amistad en 1959. Las relaciones entre los dos países cobraron nueva importancia a mediados de la década de 1980 con el ingreso de España en la OTAN y la UE, así como con la aplicación de políticas económicas similares por parte de los dos países para abrirse al mundo. Hoy nuestros países son aliados que comparten valores de democracia, pluralismo y libertad y socios que trabajan juntos por la paz y la prosperidad de Europa, el Mediterráneo y muchos otros lugares.
Distinguidos invitados,
El acuerdo de septiembre de 2008, entre el Presidente del Gobierno español José Luís Rodríguez Zapatero y el Primer Ministro turco Recep Tayyip Erdogan, para la celebración de cumbres bilaterales anuales ha encumbrado ciertamente nuestras relaciones a un nuevo nivel. La primera cumbre hispano-turca que tuvo lugar en abril de 2009 fue un éxito y puso de manifiesto la oportunidad de este mecanismo para impulsar nuestras relaciones. Sin perder este impulso, estamos ahora proyectando la organización del segundo encuentro cumbre en febrero de 2010.
El formidable crecimiento de nuestro comercio bilateral y el desarrollo de nuestras relaciones comerciales casan perfectamente con nuestras excelentes relaciones políticas. El volumen de nuestro comercio creció de manera significativa en los dos últimos años y alcanzó los 8.6 mil millones de dólares en 2008. España es el décimo socio comercial más importante de Turquía y nuestro comercio bilateral sigue una tendencia creciente. Los contactos entre funcionarios y empresarios en materia económica se han intensificado formidablemente. Existen actualmente más de 240 empresas españolas haciendo negocios en Turquía y alrededor de 70 empresas turcas en España. La inversión directa española en Turquía ha crecido significativamente en los últimos cuatro años. Los altos niveles de comercio y de estrechos vínculos económicos entre nuestros países contribuyen a la prosperidad de nuestra región. Cuanto más se estrechen nuestras interrelaciones en materia económica, más riqueza se generará. Por esta razón, se debe animar a los sectores privados de ambos países para que exploren también las posibilidades de cooperación en terceros países.
Distinguidos invitados,
La Alianza de Civilizaciones, puesta en marcha y copatrocinada por nuestros Primeros Ministros, es quizá un caso singular de cooperación entre Turquía y España.
En los cinco años que han transcurrido desde que el Presidente del Gobierno Zapatero propusiera una “Alianza de Civilizaciones” el 22 de septiembre de 2004 en la 59ª Asamblea General de Naciones Unidas, la Alianza se ha convertido en una realidad política, con la ayuda del fuerte apoyo del Primer Ministro Erdogan. Esta concreción de nuestra voluntad política conjunta es ahora una iniciativa de NNUU bien consolidada, que disfruta del apoyo de 88 países y de 16 organizaciones internacionales.
La Alianza de Civilizaciones es el capital más importante de nuestros esfuerzos para promover el diálogo intercultural, la tolerancia y el respeto mutuo. El Foro Madrid que tuvo lugar en enero de 2008 y el Foro Estambul que fue organizado en abril de 2009 han puesto los fundamentos de una Alianza orientada a la acción. Tengo la confianza de que el próximo Foro que se celebrará en Río de Janeiro en mayo de 2010 nos ayudará a continuar construyendo sobre esta base firme.
Nuestros países han unido asimismo sus esfuerzos para desarrollar la estrategia regional de la Alianza para Europa Sudoriental. El Ministro Moratinos y yo mismo estamos a la espera de la Reunión Ministerial de Sarajevo en diciembre para adoptar la estrategia regional.
Turquía y España han trabajado también conjuntamente para la adopción de una resolución de la Asamblea General de NNUU sobre la Alianza. (Puedo decir con satisfacción que la Asamblea General adoptó la resolución redactada por Turquía y España el 9 de noviembre de 2009).
Distinguidos Invitados,
Quizá estén al corriente de que Amin Maalouf, prestigioso escritor de origen cristiano libanés, ha escrito otro libro impresionante sobre la actual situación de los asuntos culturales; “El desajuste del mundo”. El libro comienza con la observación de que el mundo ha entrado en el nuevo siglo sin una brújula.
El siglo XXI será ciertamente un periodo crítico en la historia de la humanidad. Las respuestas de la humanidad a desafíos tales como la polarización cultural, la discriminación y la intolerancia que amenazan abrir nuevas brechas entre las diferentes culturas, definirán las dinámicas y el destino de esta nueva era. En este sentido, las naciones tendrán que o bien conseguir la paz y la prosperidad de forma colectiva o enfrentarse a desafíos incluso más graves.
Mi país está haciendo los mayores esfuerzos para difundir el mensaje de que el respeto por la diversidad cultural ayudará enormemente a saber acometer estos retos del siglo XXI. Necesitamos percibir la diversidad cultural como una fuente de enriquecimiento, en lugar de una amenaza a nuestra propia forma de vivir. Nuestros tiempos modernos ponen a nuestra disposición nuevas formas de interacción política. La época de las grandes ideologías en las que cada uno solía imponer su propia visión a los demás ha finalizado. De la misma manera, deberíamos dejar atrás la supuesta jerarquía entre culturas.
Así pues, en mi intervención en la Reunión Ministerial del Grupo de Amigos de la Alianza de Civilizaciones que tuvo lugar en Nueva York el 26 de septiembre de 2009, puse de relieve que el conocimiento no siempre viajó de oeste a este y que los intelectuales de diversas civilizaciones –musulmanes, hindúes, chinos- han hecho directas e importes contribuciones al patrimonio científico, médico y filosófico del mundo occidental.
También hice mención de los llamados “traductores de Toledo” que ayudaron a traducir, desde el singlo XI en adelante, miles de libros de autores musulmanes al latín y al español. A unos 75 km de aquí, en la ciudad de Toledo, florecieron numerosas escuelas de tales traductores, especialmente en el siglo XII, que tradujeron libros sobre medicina, astronomía, matemáticas y filosofía. Francisco Raimundo, que fue Arzobispo de Toledo desde 1125 a 1152, Gerardo de Cremona que tradujo más de 80 obras científicas antes de su muerte en 1187, y Domingo Gundisalvi, que fue Archidiácono de Segovia, figuran entre los traductores más notables de este periodo. Este es un ejemplo más de nuestra herencia cultural común.
De hecho, “Al-Andalus” o Andalucía fue durante varios siglos un faro del conocimiento, y la ciudad de Córdoba devino una de las economías punteras y centros económicos tanto en la cuenca mediterránea como en el mundo islámico. La alfabetización en esta región estuvo más profusamente difundida que en ninguna otra parte de Occidente. Diversas religiones, tribus y razas coexistieron en Andalucía, contribuyendo cada una a su prominencia intelectual. Según las crónicas de entonces, la ciudad de Córdoba en el siglo X tenía 700 mezquitas y 70 bibliotecas, una de ellas atesoraba según se dice 500.000 manuscritos. En comparación, la biblioteca Universidad de París sólo tenía 2.000 libros más tarde en el siglo XIV.
El filósofo andaluz Averroes –fundador de la escuela filosófica conocida por su nombre- tuvo un impacto duradero en el surgimiento del pensamiento laico en Europa occidental. Sus obras y comentarios así como los de Ibn Tufail han ejercido una influencia significativa en la filosofía moderna.
La razón por la que estoy citando estos hechos no es simplemente para puntualizar el rico patrimonio cultural de este país. Tampoco es para resaltar el papel que ha jugado esta riqueza histórica en el hecho de que España haya sido junto con Turquía los impulsores de la Alianza de Civilizaciones. Mi humilde intención es poner de manifiesto el hecho de que la bandera del progreso, el desarrollo y la innovación científica pasó de manos a través de la historia de una cultura a otra. Tras la edad luminosa del Islam, la Edad Media y el Renacimiento, el mundo occidental ha capitaneado durante un largo tiempo la búsqueda del progreso por parte de la humanidad. Hoy, se unen a Occidente nuevos corredores del Este y el Sur. Estos nuevos corredores traerán con toda certeza dinamismo y energía nueva a esta búsqueda.
Distinguidos invitados,
De la misma forma, el ingreso de Turquía en la UE traerá consigo la energía y el dinamismo frescos que la Unión necesitará en el futuro. Nuestro ingreso supondrá una oportunidad para que la UE potencie su estatus global.
Turquía y la UE comparten una verdadera visión común del futuro de nuestro continente: una Europa que refuerza sus puntos flacos y promueve sus valores universales; que no es monolítica; que promueve la diversidad; que es un actor seguro de sí mismo en las políticas globales. La adhesión de Turquía facilitará que Europa consiga esta visión común y dará a Europa el impulso necesario para convertirse en una fuente de inspiración y un ejemplo de carga positiva para el resto de nuestra región. Con Turquía a bordo, creo firmemente que la diversidad cultural y el tejido humano de la UE saldrán potenciados, y la visión de una Europa amplia y libre saldrá reforzada.
Hablando de la vocación europea de Turquía, debo subrayar que este proyecto no es una idea nueva sino sólo la etapa más reciente de un largo proceso histórico. Turquía y Europa comparten una larga historia. El Imperio Otomano y después la República de Turquía han sido parte integrante del espacio político, económico, cultural y social que es Europa. La interacción entre las naciones europeas y Turquía no fue siempre fácil pera la continua interacción dio lugar de forma consistente a las principales tendencias en todas las partes del viejo continente.
Nuestras relaciones contractuales con la Comunidad Europea comenzaron en 1959 poco después de que Europa emprendiera su propio proceso de integración y el Acuerdo de Ankara –que preveía la adhesión de Turquía como miembro de pleno derecho- se firmo en 1963. Sin embargo, el empeño por alcanzar los estándares modernos y europeos en todos los ámbitos tiene una larga historia que data de varios siglos atrás. Por decirlo con otras palabras, para Turquía, los conceptos de occidentalización, modernización e integración política y económica con Europa han sido siempre sinónimos los unos de los otros. En general, representan el deseo del pueblo turco de lograr los más altos estándares para sí mismos en todos los ámbitos.
Cuando se compara con los actuales miembros de la Unión Europea, el camino que Turquía emprendió hacia su adhesión ha sido largo y tortuoso. No ha sido siempre el recorrido fácil que cabría esperar. En este sentido, es una satisfacción para nosotros tener a España entre los miembros de la UE que puede realmente comprender la situación que Turquía está atravesando.
A lo largo de los años, hubo muchos altibajos. Ha habido dos puntos de inflexión en nuestras relaciones: la decisión de la Cumbre de Helsinki de diciembre de 1999, por la que Turquía fue declarado país candidato con la decisión unánime y el paso subsiguiente de abrir negociaciones con Turquía en octubre de 2005. Estas dos decisiones claves fueron decisivas para el impulso de transformaciones radicales en el tejido social, cultural y político de Turquía.
Durante la última década y media, hemos dado pasos de gigante en nuestro camino hacia la adhesión como miembro de pleno derecho. Turquía es hoy un país que ha satisfecho los criterios políticos para la adhesión en base a los estándares de la UE. También hemos conseguidos grandes logros a la hora de realizar las reformas necesarias y promulgar la legislación trascendental hacia la armonización con el acervo comunitario. Por supuesto, todavía quedan cosas por hacer y estamos firmemente comprometidos para cumplir nuestra parte del trato en el camino hacia una eventual adhesión.
Las reformas que se han realizado en Turquía serán obviamente clave para el logro de nuestra adhesión como miembro de pleno derecho. Sin embargo, debe también comprenderse que nuestros esfuerzos en casa no pueden por sí solos lograr el resultado deseado. Necesitamos que Europa mantenga una visión estratégica tanto política como económicamente, y continúe pedaleando al unísono con nosotros hacia este objetivo estratégico.
No hay duda de que España ha estado entre los que apoyan de forma entusiasta la adhesión de Turquía a la UE como miembro de pleno derecho. Esperamos con afán los méritos de la próxima Presidencia española de la UE en enero de 2010. Con el apoyo continuado de España, creemos que podremos inyectar un renovado vigor al proceso de adhesión de Turquía, que produzca un positivo efecto dominó en muchos campos.
Para Turquía, la adhesión a la UE como miembro de pleno derecho es un objetivo estratégico y no puede haber alternativas viables a la adhesión como miembro de pleno derecho.
Queridos invitados,
En Turquía, se nos recuerda a diario de la naturaleza crítica de la geografía, a veces en positivo, otras de formas desafiantes. Creemos que los círculos de paz, prosperidad y cooperación que comenzamos a construir en nuestro entorno se extenderán eventualmente a nuestra región ampliada y así contribuir a la paz mundial en su conjunto. En esta búsqueda, vemos a España como un socio fiable que comparte los mismos valores. España y Turquía son dos fuerzas para el bien, dos pilares para la estabilidad y la paz a ambas orillas del Mediterráneo. Tengo la convicción que con nuestros esfuerzos conjuntos de colaboración seremos más capaces de conseguir la paz, la prosperidad y la cooperación en el Mediterráneo y más allá.
Gracias.
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EQUIPO EDITORIAL
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Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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