Siria se niega a cesar la represión pese a las presiones de Ankara

El ministro de exteriores turco Ahmet Davutoğlu viajó a Damasco para exigir a Assad el respeto a los derechos humanos y advertirle de las consecuencias de su creciente aislamiento internacional.

El presidente sirio Bashar Al-Assad no mostró el martes ningún signo de rectificación pese a la creciente presión de países como su vecina Turquía, que envió a su principal representante diplomático para advertir al líder sirio que podría afrontar un destino similar al de Gaddafi si no cesa la brutal represión contra las protestas que se prolongan ya desde hace varios meses.

Además de Turquía, otros países como Brasil, India o Sudáfrica también enviaron representantes diplomáticos a Siria para presionar al régimen de Assad, que según activistas de derechos humanos podría haber asesinado ya desde el pasado mes de marzo a al menos 1.700 civiles, que sin embargo el presidente sirio sigue considerando como «terroristas» a los que debe combatir con cualquier medio, incluída la fuerza militar.

En total la reunión entre Davutoğlu y las autoridades sirias en Damasco duró unas seis horas, tres de las cuales transcurrieron entre delegaciones de los dos países, y las otras tres consistieron en un cara a cara privado entre el propio canciller turco y Bashar Al-Assad, a quien Davutoğlu quiso entregarle en persona un último mensaje de advertencia enviado desde Ankara.

Fue el propio primer ministro turco, Recep Tayyip Erdoğan, quien advirtió el pasado fin de semana que la paciencia de Turquía con el régimen sirio estaba llegando a su fin tras varios meses de brutal represión de los manifestantes, y quien ordenó el envío a Damasco de la delegación turca dirigida por Davutoğlu. Sin embargo la respuesta del gobierno sirio no se hizo esperar, y después de advertir que ellos también tenían preparada una «respuesta firme» para Turquía, el ministro de exteriores turco fue recibido el martes a su llegada a Damasco con una fría acogida, con sólo el vice ministro de exteriores sirio acudiendo a recibirle al aeropuerto.

A su regreso a Ankara, Davutoğlu informará de las conversaciones mantenidas con Assad, cuyo contenido no quiso hacer público a la prensa. No obstante la previsión es que el régimen sirio y su presidente Bashar Al-Assad haya continuado haciendo oídos sordos al enésimo llamamiento de Turquía para que ponga fin a la brutal represión e inicie rápidamente un camino de reformas democráticas. El canciller turco declaró que en su encuentro con Assad del martes le había expresado los «pasos concretos» que para Ankara son fundamentales para que Siria abandone la senda de la violencia, al tiempo que afirmó que Ankara seguirá muy atentamente los pasos que el régimen de Damasco tome en los próximos días.

La secretaria de estado norteamericana Hillary Clinton había pedido también a Turquía y a su ministro de exteriores que presionara a Siria para que «devolviera a su ejército a los cuarteles». Sin embargo mientras Davutoğlu se reunía con el presidente Assad los activistas sirios contaban al menos 21 civiles muertos por el ejército, 17 de ellos en la ciudad oriental de Deir Ezzor, escenario del mortífero asalto que dejó un saldo el domingo de 42 muertos. El balance de víctimas mortales del martes incluyó también al menos 2 muertos y varios heridos en la ciurdad noroccidental de Idlib, fronteriza con Turquía, mientras varios testigos informaban de que tanques sirios habían entrado en la localidad de Binnish, ubicada a tan solo 30 kilómetros de la frontera turca.