Rusia anuncia que resulta imposible leer la caja negra del caza que derribó Turquía

Las autoridades rusas confirmaron el lunes que llevará mucho tiempo saber si los datos del SU-24 son accesibles, y que Moscú asegura que demostrarán que su caza no violó el espacio aéreo turco.

La comisión de investigación rusa que investiga el derribo del caza SU-24 que el ejército turco abatió el pasado 24 de noviembre, tras internarse en el espacio aéreo de Turquía cuando realizaba una campaña de bombardeos al noroeste de Siria, anunció el lunes que resultará imposible restaurar y leer los datos de las cajas negras recuperadas del avión derribado.

Rusia inició el viernes el examen del registro vuelo del aparato con una especie de ceremonia pública emitida en directo por la televisión rusa, tratando de mostrar de esta forma la transparencia de un proceso con el que Moscú pretende corroborar su versión, que asegura que el SU-24 en ningún momento violó el espacio aéreo turco como sostienen tanto Ankara como la propia OTAN, que confirmó la veracidad de las grabaciones difundidas al día siguiente por las Fuerzas Armadas Turcas en las que el caza ruso recibía hasta diez advertencias en cinco minutos sin responder a las mismas. Varios pilotos comerciales que transitaban por la región en el momento del incidente confirmaron también en días sucesivos haber oído las advertencias lanzadas por el ejército turco y que éstas no obtenían respuesta.

En declaraciones hechas el viernes a la prensa por el vice comandante de las fuerzas aéreas rusas, el teniente general Sergei Dronov, éste señaló que las autoridades rusas han invitado a un total de 14 países a enviar expertos para participar en el examen de las cajas negras del avión; sin embargo, únicamente analistas británicos y chinos han accedido a participar como observadores en el análisis, además de lo que Rusia identifica como “ciudadanos estadounidenses”, aunque sin dar más detalles sobre su papel o sus conocimientos en la materia.

Por ahora la comisión de investigación rusa que analiza el derribo del avión ha informado que solicitará ayuda de instituciones científicas del país para intentar acceder a los datos del vuelo, aunque ya ha señalado que pasará bastante tiempo hasta que pueda saberse si el registro de vuelo del SU-24 es accesible. No obstante el presidente ruso Vladimir Putin ya había declarado anteriormente que, pese a insistir en que el análisis de la caja negra confirmará la versión rusa de que el caza no violó el espacio aéreo turco, “sea lo que sea lo que averigüemos eso no cambiará nuestra actitud hacia lo que hizo Turquía”.

Rusia ha anunciado a lo largo de las últimas semanas una serie de sanciones contra Turquía y sus ciudadanos que entrarán en vigor principalmente a partir de enero de 2016, y que incluyen entre otras medidas la prohibición de emplear a turcos en empresas rusas y de importar un gran número de productos procedentes del país, la suspensión de la exención de visado para los ciudadanos turcos, o la consigna a las agencias de viaje rusas para que no ofrezcan como destino turístico Turquía, uno de los países preferidos hasta ahora por los rusos para sus vacaciones.

Las autoridades turcas y numerosos ciudadanos de ese país han denunciado no obstante de forma creciente el acoso por parte de las autoridades rusas contra los turcos que residen o viajan al país, incluyendo detenciones arbitrarias y expulsiones de Rusia que han afectado tanto a empresarios, como a empleados y estudiantes turcos. Se han disparado también los registros y redadas contra empresas e instituciones turcas afincadas en Rusia, así como contra mercantes turcos que transitan por el Mar Negro.

Muchos ciudadanos turcos que regresan de Rusia afirman recibir un trato discriminatorio una vez que las autoridades rusas comprueban su nacionalidad, incluyendo registros corporales exhaustivos, detenciones sin justificación de hasta 14 horas sin agua ni comida, o daños deliberados a sus pertenencias y equipaje. Ante esta situación, Ankara ha recomendado a sus ciudadanos y especialmente a su personal militar que evite viajar al país y que, en caso de residir en Rusia, verifiquen que su documentación está en regla y obedezcan todas las órdenes de las autoridades rusas.

Además ante el cese de parte de sus exportaciones a Rusia y la caída en el número de turistas rusos que visitan Turquía –ya iniciada sin embargo hace un año a causa de la crisis económica en Rusia por las sanciones de la UE- Ankara ha comenzado a buscar mercados alternativos. Turquía, que importa aproximadamente la mitad del gas natural que consume de Rusia, se ha movilizado también en las últimas semanas para buscar fuentes alternativas de suministro en caso de un potencial corte del flujo por parte del gigante ruso Gazprom.

Así, Ankara ha decidido acelerar la construcción del gaseoducto trans-anatolio TANAP que trasladará el gas desde Azerbaiyán hasta el sur de Europa y ha firmado varios acuerdos con Qatar para que este país exporte por barco a Turquía Gas Natural Licuado (GNL). Otros contactos recientes no descartan la importación de gas natural israelí (gracias a los depósitos recién descubiertos en el Mediterráneo Oriental), después de que en los últimos días la prensa hebrea haya confirmado los rumores sobre una normalización de las relaciones entre ambos países tras dos años de negociaciones.