Protesta por los despidos en Tekel en el Instituto Cervantes de Estambul

La policía turca desalojó y detuvo varias decenas de personas que ocuparon la sede del Instituto Cervantes en Estambul para reivindicar al gobierno una solución al conflicto laboral.

La policía turca desalojó y detuvo varias decenas de personas que ocuparon la sede del Instituto Cervantes en Estambul para reivindicar al gobierno una solución al conflicto con los ex trabajadores de la antigua empresa estatal Tekel.
 
El suceso se produjo cuando aproximadamente medio centenar de personas irrumpieron a primera hora de la mañana en la sede en Estambul del Instituto Cervantes, situado cerca de la popular zona de Taksim. En ese momento se encontraban en el interior del centro unas 70 personas entre profesores, alumnos y personal del centro, a los que los autores de la protesta pidieron que desalojaran el lugar.
 
Al parecer los autores de la protesta -que aseguraron que únicamente pretendían «llamar la atención» sobre la situación de los trabajadores despedidos en Tekel- se encadenaron a las escaleras del edificio y desplegaron varias pancartas en las ventas del Instituto Cervantes, coreando eslóganes en los que pedían al gobierno turco que atendiese las demandas de los ex trabajadores de Tekel, la antigua empresa estatal de alcohol y tabaco.
Poco tiempo después de iniciarse la protesta, y tras un intento infructuoso de negociación -ya que los ocupantes se negaron a abandonar voluntariamente el edificio- la policía irrumpía en el edificio y detenía a los manifestantes, que se cree ocuparon el edificio únicamente para llamar la atención sobre el problema por parte de medios de comunicación de otros países. Al parecer los autores de la protesta, que apenas pusieron resistencia y fueron trasladados inmediatamente a dependencias policiales, eran miembros de un pequeño partido político turco de izquierdas.
El conflicto con los trabajadores de Tekel está causándole serios dolores de cabeza al gobierno turco, que lleva tiempo asistiendo a manifestaciones constantes en Ankara tras la privatización de la empresa, que fue comprada por British American Tobacco. A todo ello hay que sumar una acampada en pleno centro de la ciudad y una huelga de hambre protagonizada por algunos de los antiguos empleados de Tekel, además de una huelga general convocada recientemente por varios sindicatos turcos. El ejecutivo de Erdoğan ha amenazado con emplear la fuerza para acabar con las protestas si los trabajadores no deponen su actitud y aceptan la oferta del gobierno, que incluye indemnizaciones y recolocaciones para los trabajadores despedidos.