tumba profanada de Mattia Ahmet Minguzzi

Profanan la tumba de Mattia Ahmet Minguzzi, el niño asesinado en Turquía

La tumba de Mattia Ahmet Minguzzi, el niño que el pasado 24 de enero fue asesinado brutalmente en plena calle en Estambul, fue profanada un día antes del inicio hoy del juicio contra los dos acusados del crimen, ambos menores de edad, en un terrible suceso que ha desatado un profundo debate en Turquía sobre la necesidad de aumentar las condenas para crímenes cometidos por menores.

Medios y agencias turcos confirmaron que la tumba del niño, situada en el cementerio de Osmaniye del distrito europeo de Bahçelievler, fue destrozada con las flores y la valla colocadas en la tumba del menor rotas y esparcidas por el lugar. Por ahora se desconoce quién es el autor o autores de este acto vandálico, sobre el que la policía ha iniciado una investigación, pero la familia de la víctima lo considera un acto de intimidación por parte de allegados a los acusados en la víspera del juicio que se inicia hoy por el crimen, que ha conmocionado a la sociedad turca.

“Hemos recibido el mensaje, alto y claro. Pero no tenemos miedo”, declaró a la prensa turca Rezan Epözdemir, portavoz y abogado de la familia de Mattia, condenando el asalto a la tumba y confirmando que había pedido al juez medidas adicionales de protección. Ante estas amenazas, la familia Minguzzi llegó hoy al tribunal donde se celebraba la primera vista del juicio por el asesinato del niño bajo escolta policial.

Dos menores de 15 y 16 años de edad están acusados del asesinato en enero de Mattia Ahmet, un niño de 15 años al que no conocían y al que apuñalaron y golpearon brutalmente y sin motivo aparente en un mercado del distrito de Kadıköy, en la costa asiática de Estambul, en un suceso que causó gran conmoción y que fue grabado por las cámaras de seguridad.

Amenazas de muerte a la familia de la víctima

Aunque la familia de Mattia -de padre italiano y madre turca- ha pedido que sobre los acusados recaiga la pena máxima y que sean juzgados como adultos, debido a su edad el fiscal solo podrá solicitar para ellos un máximo de 24 años de prisión, que el juez podría reducir incluso a 12 años si tiene en cuenta otras circunstancias atenuantes. Precisamente el hecho de que los dos asesinos solo recibirán sentencias reducidas y no pueden ser condenados a cadena perpetua por el atroz crimen ha agravado aún más la indignación entre la opinión pública turca.

Desde el día del asesinato de Mattia Ahmet Minguzzi, la familia del niño afirma haber estado recibiendo amenazas de muerte de personas vinculadas a los dos principales acusados; por razones de seguridad, estos han estado confinados hasta la celebración del juicio en dos centros de internamiento juvenil separados -uno en Kayseri, en el centro de Turquía, y otro en Samsun, en la costa norte del país- pero recientemente fueron trasladados a la prisión de Maltepe en Estambul mientras dure el proceso juidicial, que se espera concluya en 10 días. 

El salvaje crimen, para el que todavía se busca explicación, ha llevado al gobierno a plantear una reforma de la ley que permita imponer condenas más severas -e incluso cadena perpetua- a menores de edad en crímenes que impliquen agresiones sexuales o violencia extrema, tal y como se hace en otros países.