La justicia turca ha emitido una sentencia condenando a cadena perpetua a Mustafa Ören, el recogedor de papel que confesó a principios del pasado mes de noviembre haber matado a Şirin Elmas Hanilçi, una niña de solo 6 años, tras haber abusado sexualmente de ella en el cementerio de Feriköy, situado en el céntrico distrito de Şişli en Estambul.
Medios turcos informaron que el veredicto fue anunciado tras la primera vista del juicio celebrado en la Corte Suprema Criminal nº 37 de Çağlayan, en Estambul, que condenó finalmente a Ören después de que este renunciara a su defensa durante el juicio. El caso se remonta al pasado 31 de octubre, cuando el cuerpo de Şirin fue encontrado en el cementerio de Feriköy después de que sus padres hubiesen denunciado su desaparición dos días antes, llegando incluso a aparecer en un programa de televisión para pedir ayuda.
Durante la investigación iniciada por la policía turca y tras examinarse varias cámaras de seguridad de la zona, se observó que la última persona que había estado en contacto con la niña había sido un hombre de mediana edad que se dedicaba a recoger papel y cartón por las calles. Tras ser interrogado en comisaría, el hombre confesó finalmente haber estrangulado a la niña con una bufanda que vestía la menor. “Vino y no paraba de pedirme dinero, me hizo enfadar, así que la maté”, llegó a confesar el individuo.
El informe policial señala que el asesino llevó a la niña hasta una zona aislada no lejos de la entrada al cementerio, y que una vez allí la puso entre dos tumbas y abusó sexualmente de ella, poniéndole una bufanda en la boca para evitar que gritase; posteriormente el hombre la mató para ocultar la evidencia de su delito, usando la bufanda para estrangularla.
El asesino confeso renunció a su defensa en el juicio
Durante la vista celebrada ayer en Estambul, en la que el acusado no estuvo presente sino que compareció a distancia desde prisión mediante el sistema audiovisual SEGBIS, Ören renunció a su defensa limitándose a contestar “no tengo nada que decir” y aceptando las declaraciones ya hechas previamente ante la policía y la fiscalía. Su representante legal confirmó que su cliente aceptaba su culpabilidad y que “no tenemos nada que añadir”, limitándose a solicitar un informe psiquiátrico sobre su salud mental, según el procedimiento.
Quienes sí estuvieron presentes en la sala fueron el padre y la madre de Şirin, İbrahim y Yeter, quienes no pudieron contener las lágrimas durante el juicio. “Cuando mi esposa me dijo que mi hija había desaparecido, comenzamos a buscarla. Luego fuimos a la comisaría. Nos dijeron que mi hija había sido encontrada y que ese asesino había matado a mi hija”, dijo İbrahim. “Cuando volví a casa, mi hija no estaba. ¿Qué derecho tenía él a asesinar a mi hija? Desde ese día no he dejado de llorar”, contó por su parte la madre entre lágrimas.
La fiscalía había solicitado para el acusado una cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional y hasta 39 años de prisión por otros delitos. Finalmente, el tribunal de Estambul sentenció al asesino de la niña a cadena perpetua sin opción a libertad condicional por el delito de “asesinato premeditado”, así como a otros 51 años: 30 por el delito de “agresión sexual”, y 21 años más por “privación de la libertad”. El terrible crimen ha conmocionado a Turquía precisamente cuando hace solo unos días que se ha celebrado el juicio por el asesinato de otra niña, Narin Güran, que también murió estrangulada.
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Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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