Piden 5 años de cárcel para una madre de 62 años por arrojar una zapatilla a su hijo

Tras una fuerte discusión por un asunto familiar, su hijo de 38 años la ha denunciado por arrojarle una zapatilla, que la fiscalía argumenta que puede ser considerada como ‘’un arma ofensiva’’.

Şenay Güzel, una mujer de 62 años de edad residente en la provincia turca de Denizli, al oeste del país, se enfrenta a una pena de hasta cinco años de prisión después de que su hijo de 38 años, Hasan Güzel, presentara una denuncia contra ella ante la policía por arrojarle una zapatilla.

El incidente se produjo el pasado 13 de mayo en el barrio de Haydar de la localidad de Honaz, situada a unos 15 kilómetros al este de la ciudad de Denizli, cuando madre e hijo –que viven en la misma casa aunque en diferentes pisos- iniciaron una fuerte discusión acerca de una cuestión familiar.

En el ardor de la discusión, Hasan profirió insultos contra su madre frente a la puerta de ésta, a lo que ésta respondió arrojándole unas zapatillas de plástico que sin embargo no llegaron a impactar contra él. Aun así Hasan decidió presentar una denuncia en comisaría por una supuesta agresión, y tras ser llamada a declarar, su madre fue acusada de “intento deliberado de provocar heridas menores”.

Según el pliego de acusaciones preparado por la fiscalía encargada del caso, ésta habría solicitado entre 2 y 5 años de cárcel para Şenay bajo el argumento de que las zapatillas podrían ser consideradas como un arma, algo que a esta mujer de 62 años le causa perplejidad.

“Yo arrojé mi zapatilla porque mi hijo me insultó. Ni siquiera le di. Si hubiera sabido que las zapatillas cuentan como armas, no se la habría arrojado. ¿Y qué si la zapatilla golpea a alguien? Ni siquiera haría daño. ¿Es que hay alguna madre que no arroje las zapatillas a sus hijos cuando se enfada con ellos?”, se preguntó Şenay.

Hasan Ozan Orpak, el abogado de la acusada, espera impaciente el resultado del juicio mientras se muestra preocupado porque el caso pudiera sentar un peligroso precedente. “A partir de ahora las madres deberían pensárselo dos veces antes de arrojar zapatillas. No sabemos si ahora cualquier madre que arroje una zapatilla será juzgada. Pero si se presenta una denuncia, ¿quién sabe? Estas madres podrían ser sentenciadas a entre 2 y 5 años de prisión”, señaló Orpak.