Pakistán evacúa a 100.000 personas por las inundaciones y teme disturbios

Pakistán ordenó el domingo la evacuación de 100,000 personas de toda una ciudad por el riesgo a nuevas inundaciones mientras crece el descontento por la ineficacia del gobierno.

Pakistán ordenó el domingo la evacuación de 100,000 personas de toda una ciudad por el riesgo a nuevas inundaciones mientras crece el descontento por la ineficacia del gobierno, que teme que se produzcan disturbios entre la población.

Los habitantes de la ciudad paquistaní de Shahdadkot, en la provincia sureña de Sind, fueron evacuados durante la noche ante el temor a que desbordaran los afluentes del río Indus y anegaran la ciudad. Los ciudadanos fueron trasladados a zonas seguras, según informaron las autoridades locales. No obstante, el impacto de las que son ya las peores inundaciones que ha registrado el país en su historia se teme que sea dramático para un país que ya atravesaba graves dificultades económicas antes del desastre.

A los 1.500 muertos que hasta ahora se han declarado oficialmente hay que sumar los millones de personas sin hogar que ahora deambulan por el país tras haber perdido lo poco que tenían, en un país como Pakistán donde un cuarto de la población ya vivía antes bajo el umbral de la pobreza.

Ahora Pakistán se encuentra con que con sus escasos recursos debe hacer frente a una catástrofe económica y humanitaria sin precedentes con 20 millones de damnificados y pérdidas que suman ya 43.000 millones de dólares, al mismo tiempo que apoya la estrategia de Estados Unidos en Afganistán combatiendo a los islamistas talibanes al noroeste de su territorio. A ello hay que sumar la desesperación de una población que ve como el gobierno se ha mostrado ineficaz para ayudarles, mientras los afectados se quejan de que no tienen comida ni medicinas y hay seis millones de personas que se han quedado sin hogar y reclaman un techo.

Tal y como explicaron testigos a agencias de prensa internacionales, se han producido ya varios enfrentamientos en las zonas más afectadas entre los refugiados y las fuerzas de seguridad, donde ha habido asaltos a los camiones que transportan la escasa ayuda que llega a la región. Algunos oficiales locales del gobierno no han dudado en afirmar que existe el temor a que se produzcan «grandes manifestaciones» y a que la situación «pueda volverse incontrolable».

Otros analistas apuntan a un peligro igual o mayor, que es que los islamistas aprovechen la situación de descontento de una población que cree cada vez menos en su gobierno y sumen numerosos adeptos, tal y como hizo en su día Hizbolá en Líbano o Hamas en Gaza. En un escenario así, las preocupaciones que ahora mismo mantiene Occidente con el régimen islamista de Irán por la posibilidad de que desarrolle armas nucleares se quedarían en una simple anécdota: Pakistán ya tiene, desde hace años y de forma reconocida, un importante arsenal de armas atómicas apuntando a su vecina India.