NUEVOS OBSTÁCULOS EN EL PROCESO DE ADJUDICACIÓN DE LA PRIMERA CENTRAL NUCLEAR TURCA

El ministro de energía turco, Hilmi Güler, anunció ayer en una rueda de prensa en Ankara que el proceso de adjudicación de la primera central nuclear de Turquía había entrado en su última fase. Sin embargo, el proyecto se ha visto cuestionado seriamente por el elevado precio ofertado por la única pujante en el proceso de licitación, la sociedad mixta ruso-turca formada por las empresas Atomstroyexport, Inter Rao y Park Teknik, que hizo pública ayer su oferta ofreciendo un precio de 21´16 centavos de dólar el kilovatio hora, un precio considerado excesivo por los analistas y por el gobierno turco. Según los expertos, el coste medio mundial del kilovatio hora producido con energía nuclear oscila entre 10 y 15 centavos de dólar.

No obstante, la sociedad ruso-turca accedió finalmente a rebajar su oferta y entregarla en un sobre cerrado al ministro de Energía, quien no la hizo pública. \»No sabemos aún que hay en ese sobre. Pero la tercera etapa del proceso ha terminado con este sobre. A partir de ahora habrá un proceso de negociación y el gabinete de ministros tomará la decisión final\», explicó Güler.

El pasado 19 de diciembre, la Agencia Turca de Energía Atómica (TAEK) dio el visto bueno al consorcio ruso-turco para continuar en el proceso de adjudicación al juzgar que la sociedad tenía las capacidades técnicas suficientes para llevar adelante el proyecto. La decisión significa que tecnología rusa será empleada en la construcción de la primera planta nuclear de Turquía, algo que ha generado cierta suspicacia en los medios de comunicación turcos debido al accidente de Chernobyl (Ucrania) en 1986, cuyos efectos se dejaron sentir también notablemente en la región del Mar Negro.

Ahora el proyecto entrará en la última fase, durante la que la compañía estatal de electricidad (TETAŞ) tratará de rebajar el precio ofrecido por la sociedad ruso-turca antes de que el ejecutivo tome la decisión final.

La construcción de la primera central nuclear turca está planeada en la provincia mediterránea de Mersin. La planta, que será construida y gestionada por la sociedad privada ruso-turca, tendrá una capacidad de producción de 4.800 megavatios y la electricidad producida será vendida a TETAŞ durante un periodo de 15 años, tras los cuales la central nuclear pasará a control estatal.

La presentación de una segunda oferta por parte del consorcio ha generado un debate legal, ya que según las reglas del proceso de adjudicación del proyecto no se pueden hacer revisiones del precio ofertado. Pero el ministro Güler dijo que dado que existe sólo una empresa pujante puede negociarse el precio. Sin embargo, representantes del sector han cuestionado la legalidad de la segunda oferta presentada por el consorcio ruso-turco y están estudiando llevarla ante los tribunales.