La tensión entre Turquía e Irak, provocada por las continuas incursiones en Turquía del PKK, inquieta a Estados Unidos, que desde hace meses intentar fomentar la colaboración entre dos de sus aliados más importantes de Medio Oriente.
«No estoy seguro de que las incursiones unilaterales sean la solución a este problema», dijo en declaraciones a la prensa el portavoz del departamento de Estado, Sean McCormack.
«Hace meses y meses que decimos que es importante cooperar para resolver este problema», agregó tras la decisión del gobierno turco de autorizar «si fuera necesario» una operación transfronteriza en Irak para neutralizar los terroristas del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que han matado a 15 soldados turcos en los últimos días en el sureste de Turquía.
El portavoz no propuso una nueva solución para luchar contra las incursiones del PKK en Turquía, que, según Ankara, se sirve del Norte de iraquí como retaguardia y allí encuentra un apoyo financiero y militar.
«En nuestra opinión, no es esa una alternativa», declaró. «No hay que dejar de buscar por el hecho de que no hayamos encontrado una solución».
McCormack condenó el lunes en un comunicado los dos recientes ataques del PKK. «La violencia del PKK no amenaza solamente a Turquía, sino también la seguridad y el bienestar de Irak», precisó.
Por su parte, la portavoz de la Casa Blanca Dana Perino dijo que era «hipotético» hablar de incursión turca al norte de Irak.
También reafirmó el apoyo de larga data de Estados Unidos a Turquía «para garantizar (que los turcos) tengan lo que necesitan para impedir las actividades terroristas al norte de Irak».
Estados Unidos, que al igual que la Unión Europea y Turquía, consideran al PKK como una organización terrorista, intenta desde hace meses facilitar una mayor cooperación entre los gobiernos turco e iraquí.
La secretaria de Estado, Condoleezza Rice, había encargado en setiembre de 2006 al general retirado Joseph Ralston que dirigiera un grupo de trabajo tripartito para estimular el diálogo con los iraquíes.
Las fuerzas estadounidenses desplegadas en Irak, ya sometidas a fuertes presiones en el centro y en el sur del país, no quieren involucrarse más en el Norte de Irak, la región más estable del país debido a su homogeneidad étnica -de mayoría kurda- y sus importantes recursos petroleros. Washington sin embargo tampoco quiere perder el apoyo de Turquía, su aliada histórica en la región, que alberga una importante base militar estadounidense en Incirlik (Adana).
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Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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