Más de un millar de soldados kurdos desertan del ejército iraquí

Los militares se negaron a tomar una ciudad que había sido tomada por hombres armados sunníes y han solicitado unirse a las fuerzas peshmerga del gobierno autónomo kurdo del norte de Irak.

Más de mil soldados profesionales kurdos han desertado del ejército regular de Irak y han mostrado su deseo de reintegrarse en las filas de las fuerzas peshmerga, adscritas a la Administración Autónoma Kurda del Norte de Irak (KRG, por sus siglas en inglés), en lo que supone un duro golpe al debilitado ejército iraquí y a los esfuerzos de reconciliación entre el gobierno de Arbil y el ejecutivo central de Bagdad, dominado por la mayoría chií.

Según informaron diversas fuentes los 1.070 miembros de la 16ª Brigada del ejército de Irak se rebelaron después de que varios hombres armados tomaran el control el pasado mes de abril de una ciudad al norte del país, y desobedecieran las órdenes del mando central para recuperar la población así como el castigo impuesto por sus superiores de ser sometidos a un reentrenamiento disciplinario.

Los soldados habían sido asignados a las localidades de Tuz Khurmatu y Sulaiman Bek, ubicadas al norte de Irak en una zona no alejada de la ciudad de Kirkuk cuyo control se disputa la KRG y el gobierno central de Bagdad. Sulaiman Bek cayó en mayo de varios hombres armados en abril pasado, pero las tropas iraquíes de origen kurdo desobedecieron las órdenes de defender la ciudad contra los asaltantes, al parecer árabes de la minoría religiosa sunní, según parece para evitar nuevas tensiones étnico-religiosas en la zona.

“Las fuerzas (kurdas) aún están desplegadas en sus posiciones, pero reciben sus salarios y órdenes del ministerio peshmerga (de la KRG)”, explicó el alcalde de Tuz Khurmatu, Shallal Abdulsaid, que añadió que los soldados amotinados tampoco recibían ya ni suministros ni órdenes de las fuerzas federales iraquíes.

Pese a que no están claras las informaciones sobre si la solicitud de los militares desertores de unirse a las fuerzas peshmerga de la KRG ha sido aceptada, tanto si esta se produce como si no la deserción de más de un millar de soldados de las tropas regulares iraquíes supone un duro golpe para el ejército y la autoridad central del país árabe en medio de una nueva oleada de insurgencia islamista y atentados, y cuando los esfuerzos de reconciliación entre Bagdad y la administración kurda del norte de Irak parecen estar muy lejos de llegar a buen término.