Más de 130 heridos por las protestas contra el gobierno en Bosnia

Iniciadas el miércoles en la ciudad industrial de Tuzla, las protestas se han ido poco a poco extendiendo por otras ciudades de Bosnia, donde la tasa de desempleo es la más alta de los Balcanes y ronda el 28%.

Por tercer día consecutivo miles de bosnios salieron a las calles de varias ciudades del país para manifestarse contra el desempleo y la corrupción en el gobierno, en unas protestas que dejaron sólo el jueves en Tuzla más de 130 heridos, 104 de ellos policías.

Iniciadas el miércoles en la localidad norteña de Tuzla, considerada la cuarta más grande del país y antiguo corazón industrial de la región, las protestas se han ido poco a poco difundiendo por otras ciudades de Bosnia, donde el desempleo es del 27,5% -la tasa más alta de los Balcanes– y una de cada cinco personas vive bajo el umbral de la pobreza.

Inicialmente protagonizadas principalmente por obreros descontentos por la privatización de empresas estatales que han acabado degenerando en cierres y miles de despidos, el descontento ha ido en aumento aunando también a desempleados y jóvenes que no ven una esperanza de futuro, y que consideran a la clase política responsable por su falta de acción para abordar los problemas económicos que sufre Bosnia.

En Tuzla varios miles de personas se enfrentaron a los agentes antidisturbios con piedras, huevos y cócteles molotov y llegaron a prender fuego a la sede del gobierno local; hubo también protestas similares en otras ciudades como Zenica, Bihać, Mostar o la capital, Sarajevo, donde miles de manifestantes y policías se enfrentaron en el centro de la ciudad y se prendió fuego también al edificio que alberga la sede del gobierno cantonal.

Nermin Nikšić, primer ministro de la Federación Croato-Musulmana, una de las dos entidades que componen la República de Bosnia-Herzegovina y donde se han sucedido las protestas de los últimos días, celebró una reunión de urgencia para abordar la situación. En declaraciones a la prensa tras la reunión, Nikšić quiso hacer no obstante una distinción entre los trabajadores que han perdido sus empleos y otros derechos como pensiones y seguros de salud, y «gamberros que han utilizado esta situación para sembrar el caos».

Las protestas en Bosnia, que recuerdan a otras similares que se han sucedido en distintos países europeos, son un fenómeno sin embargo inusual en un país donde las tres principales etnias que conviven (croatas, bosniaco-musulmanes, y serbios) tras la guerra que asoló el país en los 90 y dejó 100.000 muertos han tolerado en pro de la paz social un ineficiente sistema político de reparto de poderes basado a cuotas prefijadas según la etnia, pero que se ha mostrado inoperante y tendente a fomentar el nepotismo y la corrupción.