Las protestas en la calle obligan a dimitir al gobierno de Bulgaria

Miles de personas salieron a las calles en decenas del país en protesta por el aumento de los precios de la electricidad y la corrupción rampante en el país.

El gobierno búlgaro presentó el miércoles su dimisión después de que miles de personas se echaran a las calles en decenas de ciudades de todo el país en protesta por el incremento de los precios de la electricidad y la corrupción reinante en el país, el más pobre de la Unión Europea.

El primer ministro de Bulgaria, Boiko Borisov, había intentado calmar las tensiones que estallaron el domingo sustituyendo a su ministro de finanzas Simeon Djankov, y anunciando un paquete de medidas que incluían la reducción hasta un 8% de las tarifas eléctricas y diversas sanciones para las tres compañías extranjeras que gestionan la distribución eléctrica en el país; pero las protestas habían continuado pese a todo a lo largo del martes, dejando un saldo de 25 personas hospitalizadas por enfrentamientos con la policía, que se empleó con dureza para reprimir las manifestaciones.

“No participaré en un gobierno bajo el cual la policía está golpeando a la gente”, declaró el primer ministro Borisov al anunciar el miércoles su renuncia, aunque sin aclarar si adelantará las elecciones legislativas que no estaban previstas en principio hasta el próximo mes de julio.

La indignación en torno a los precios de la electricidad en Bulgaria se une a otras cuestiones como el malestar por la elevada corrupción o los bajos estándares de vida en el país balcánico. El hecho de que tres compañías extranjeras se repartan y monopolicen la distribución energética en Bulgaria ha disparado las tarifas, que aumentaron un 13% el pasado verano y que en invierno pueden llegar a superar fácilmente los 300 euros mensuales de media, todo un lujo para la mayoría de los búlgaros.