Los esfuerzos del gobierno turco por resolver el problema kurdo en el sureste del país han causado la frustración de los miembros de la comunidad religiosa aleví, la segunda mayor de Turquía.
Los esfuerzos del gobierno turco por resolver el problema kurdo en el sureste del país han causado la frustración de los miembros de la comunidad religiosa aleví, la segunda mayor de Turquía después del Islam sunní, que exigen que el ejecutivo del AKP cumpla de una vez sus promesas y piden que se otorguen los mismos derechos culturales a todos los grupos étnicos y religiosos del país, no sólo a los kurdos.
La comunidad aleví, una corriente religiosa que existe principalmente en Turquía y que practica una versión más liberal del Islam, lleva muchos años pidiendo al gobierno igualdad de derechos con respecto a la comunidad sunní u otros grupos religiosos de Turquía, como los cristianos o los judíos. A pesar de que el AKP, tradicionalmente reacio por las raíces religiosas del partido, pareció querer dar un impulso a las viejas reivindicaciones de la comunidad aleví tras su victoria en las elecciones parlamentarias de julio de 2007 y especialmente de cara a las municipales que se celebraron el pasado mes de marzo, los representantes alevíes vuelven a ver cómo sus demandas son cubiertas a cuenta gotas y parcialmente, mientras muchas otras caen continuamente en saco roto.
Ahora que el gobierno del AKP parece centrado en su «iniciativa kurda», los alevíes han vuelto a denunciar que el gobierno está siendo lento y no ha sido sincero a la hora de otorgar más derechos religiosos y culturales a los practicantes de esta religión -que muchas autoridades en Turquía aún siguen considerando como una rama más del Islam sunní- y piden gozar de la misma atención que el gobierno otorga a los kurdos. Se calcula que actualmente hay al menos 15 millones de alevíes en Turquía.
El diputado independiente Kamer Genç, miembro él también de la comunidad aleví, comentó en una entrevista con el diario turco Hürriyet que las demandas de los alevíes eran legítimas y exigió que las «cemevis» (casas de oración usadas como lugares de culto por los alevíes) gozaran de la misma consideración en Turquía que las mezquitas o las iglesias.
«Lo que los kurdos realmente quieren del gobierno no está claro. Los alevíes, sin embargo, han venido con una demanda principal y simple, que es que a las cemevis se les de un estatus legal. Se trata de una demanda legal, legítima y constitucional», dijo Genç, quien criticó que el AKP hubiera rechazado en el parlamento una propuesta presentada por el CHP (principal partido de la oposición, con muchos votantes alevíes) para considerar legalmente a las cemevis como lugares de culto. Ahmet Ersin, diputado del CHP, protestó por la actitud del partido gobernante el miércoles en una conferencia de prensa diciendo: «¿Qué deberían hacer los alevíes para poder disfrutar de sus creencias y su cultura? ¿Deberían también irse a las montañas?», declaró en referencia al grupo terrorista kurdo PKK, que tiene sus bases en las montañas fronterizas del norte de Irak, desde donde realiza incursiones en territorio turco.
Además del reconocimiento de las cemevis como un lugar legítimo para el culto, los alevíes demandan también el fin de la obligatoriedad de la asignatura de religión en los colegios, la transformación del Hotel Madımak -que en 1993 fue escenario de la llamada «Masacre de Sivas, en la que murieron en un incendio provocado 33 intelectuales alevíes- en un museo, y una reforma del organigrama y el funcionamiento de la Oficina de Asuntos Religiosos de Turquía, a la que acusan de estar dominada actualmente por la mayoría sunní, y cuyos responsables insisten en que los alevíes deben rezar en las mezquitas, como todos los musulmanes.
Por su parte Ali Balkız, presidente de la Federación Alevi-Bektaşi -una cofradía sufí que tiene sus raíces en el alevismo-, anunciaba nuevas movilizaciones próximamente para demandar que se cumplan los derechos de la comunidad aleví. «Hemos hecho llegar nuestras demandas al gobierno. Ha habido ya algunas decisiones en tribunales nacionales e internacionales a favor de dar a las cemevis un estatus legal. Pero el gobierno no ha satisfecho nuestras demandas».
Un año después de la primera gran manifestación aleví en la historia de Turquía, Balkız anunció una nueva protesta para el próximo 8 de noviembre en el distrito estambulita de Kadıköy. «Repetiremos nuestras demandas en Kadıköy con el lenguaje de la paz», aseguró Balkız.
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Editado y revisado por:

✅ Pablo Gómez
Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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