Las milicias chiíes Houthi toman el control de Adén

Arabia Saudí puso en marcha una intervención militar en Yemen después de que los rebeldes tomaran el control de varios edificios de Adén, proclamada capital provisional del país.

Las milicias rebeldes Houthi avanzaban el miércoles hacia Adén -la proclamada capital provisional del país después de que aquellos se hicieran con el control de Sanaa- donde habrían tomado varios edificios gubernamentales y obligado a huir al presidente legítimo del país, Abd Rabbuh Mansur al-Hadi, según algunas informaciones.

Según informaron varios testigos citados por agencias, las milicias chiíes –que se cree cuentan con el apoyo de Irán y del ex presidente Ali Abdullah Saleh– habrían tomado entre otros lugares la sede del banco central y bombardeado a primera hora del miércoles los alrededores del palacio presidencial de Adén, que habría sido saqueado y de donde habría huido Al-Hadi, por cuya captura los Houthi habrían ofrecido una recompensa de 20 millones de riales yemenís (unos 85.000 euros).

Las informaciones sobre la situación en torno al vital aeropuerto de Adén seguían siendo confusas, ya que mientras algunas fuentes hablaban de que tropas leales al ex presidente Saleh lo habrían tomado bajo su control a última hora del miércoles, otras por contra aseguraban que éstas habían sido expulsadas tras combates con fuerzas vinculadas a Al-Hadi.

Igualmente seguía habiendo detalles contradictorios sobre el paradero del presidente Al-Hadi, que habría abandonado su residencia tras los combates en la ciudad y que algunos medios locales lo situaban rumbo al exilio por mar hacia el vecino país africano de Yibuti; por el contrario, el gobierno interino yemení habría refutado estas noticias asegurando que “el presidente Hadi sigue en Yemen”, desde donde habría pedido la intervención de otros países para frenar el avance Houthi. Algunos medios señalarían que Arabia Saudí podría haber iniciado en las últimas horas ataques aéreos contra las fuerzas Houthi.

Yemen, que estuvo gobernada durante más de tres décadas por Ali Abdullah Saleh (considerado durante años un firme aliado de EE.UU.), ha vivido una complicada transición política que culminó el pasado mes de septiembre con la ocupación de la capital por las milicias chiíes Houthi procedentes del norte.

Pese a un acuerdo con el gobierno legítimo del presidente A-Hadi, éste se vio obligado a dimitir en febrero después de que los Houthi ocuparan los principales edificios gubernamentales, incluyendo el palacio presidencial, y proclamaran unilateralmente un nuevo orden constitucional que ha sido rechazado por la mayoría de grupos de la oposición del país.

Tras huir finalmente de Sanaa –donde se encontraba bajo arresto domiciliario- Hadi se refugió en la antigua capital de Yemen del Sur, Adén, donde afirmó que había sido obligado a dimitir y consideró nulos todos los decretos emitidos por los Houthi, que desde entonces han continuado extendiendo su influencia por el resto del país, incluyendo las provincias del sur de mayoría sunní.

Naciones Unidas ya ha advertido que esta situación y el fracaso de las negociaciones podrían llevar a Yemen, uno de los países más pobres del mundo y con una fuerte presencia de Al-Qaeda, a una guerra civil sectaria entre sunníes y chiíes, que se dividen prácticamente al 50% la población del país.