La Federación Turca de Fútbol suprime las restricciones para jugadores extranjeros

La medida anunciada esta semana, y que permitirá a los clubes de la primera división alinear 11 jugadores extranjeros en un partido, ha sido bien recibida entre los grandes clubes pero con críticas en los equipos más modestos.

En una decisión hecha pública el lunes, el presidente de la Federación Turca de Fútbol (TFF), Yıldırım Demirören, anunciaba el fin de las limitaciones a la alineación de jugadores extranjeros en la Süper Lig de Turquía; una medida que pretende dar más oportunidades a los jugadores nacionales pero que ha sido recibida tanto con elogios como con críticas por parte de clubes y entrenadores.

“El objetivo es acabar con las cuotas para los jugadores extranjeros y favorecer que los clubes desarrollen a los jugadores locales”, dijo Demirören presentando las nuevas regulaciones que entrarán en vigor en la temporada 2015-2016, destacando además el sistema de incentivos para los jugadores jóvenes y de la cantera. Según el presidente de la TFF la medida es el resultado de un plan estudiado a lo largo de un año por el seleccionador turco Fatih Terim junto con otros técnicos y directivos de clubes del país.

Hasta ahora los clubes turcos podían tener un máximo de ocho extranjeros en sus filas y disponer a seis de ellos en la alineación de 18 de cara a un partido. De acuerdo a las nuevas regulaciones, los equipos de la primera división de la liga turca podrán tener 28 jugadores en su haber de los cuales 14 podrán ser extranjeros, mientras que en la alineación de 18 para un partido, los clubes podrán designar a siete turcos –uno al menos deberá ser un portero- y once foráneos.

De los 14 jugadores nacionales de cada equipo, cuatro deberán haber vivido en Turquía y dos deberán pertenecer a la cantera del propio club; además aquellos jugadores de origen turco que jueguen en otros equipos nacionales –por ejemplo con la selección alemana- no contarán como jugadores turcos. No obstante la TFF vigilará más la contratación de jugadores extranjeros, limitándola a aquellos clubes que no tengan deudas pendientes, multas con la FIFA o la UEFA, o salarios atrasados con sus jugadores.

Estos cambios, que según responsables de la TFF cuentan con el visto bueno de los 18 equipos de la primera división de la liga turca, han sido recibidos con satisfacción por muchos equipos y profesionales del fútbol en Turquía aunque también ha habido críticas. Muchos consideran que fomentará la competencia entre jugadores nacionales y foráneos y contribuirá a rebajar los precios de un mercado nacional donde hay pocos jugadores turcos de calidad; sin embargo hay quien piensa que la supresión del límite a la alineación de jugadores extranjeros dañará el fútbol turco y a su selección, ya que teóricamente los clubes podrán alinear un 11 inicial plenamente con jugadores foráneos.

El presidente del Fenerbahçe, Aziz Yıldırım, es uno de los que ha defendido esta abolición al considerar que incrementará las posibilidades de los equipos turcos de competir en igualdad de condiciones en torneos europeos e internacionales; en cuanto a los equipos más modestos, podrán optar a jugadores turcos a un precio sin duda menor, aunque esto podría también acrecentar las ya de por sí importantes diferencias entre los clubes grandes y los pequeños, creando una liga principal plagada de extranjeros con los futbolistas turcos limitados a jugar como titulares en categorías y equipos menores.

“Habrá competencia entre jugadores turcos y extranjeros, y esto beneficiará a la selección nacional”, insistía en declaraciones a la prensa Rıza Çalımbay, entrenador del Mersin İdman Yurdu, actualmente 9º en la clasificación de la Spor Toto Süper Lig. “Debería de haber algún criterio para que los jugadores extranjeros sean transferidos, pero al margen de esto es una buena decisión”, aseguró.

En el lado contrario se situó por contra Giray Bulak, conocido entrenador de varios equipos de la Süper Lig y actualmente técnico del Çaykur Rizespor, quien considera que debería fomentarse el fútbol nacional y de base: “Tenemos una población de 30 millones de jóvenes, ¿por qué no construyen campos de fútbol en los barrios en lugar de permitir la entrada de jugadores extranjeros?”, se preguntó.