La crisis de gobierno que sacudió por enésima vez al actual gobierno belga tras la retirada de sus socios de gobierno flamencos, obligó al primer ministro Yves Leterme a presentar su dimisión.
La crisis de gobierno que sacudió por enésima vez al actual gobierno belga tras la retirada de sus socios de gobierno flamencos, obligó al primer ministro Yves Leterme a presentar su dimisión el jueves y pone de nuevo a debate el futuro de Bélgica, dividida entre la minoría francófona y una mayoría flamenca que cada vez exige más independencia.
Leterme presentó ayer jueves la dimisión ante el rey Alberto II de Bélgica, quien sin embargo evitó pronunciarse por el momento ante el temor a una nueva crisis de gobierno que ponga de relieve las crecientes diferencias entre las dos comunidades del país. La decisión del gobierno encabezado por el primer ministro Leterme de renunciar en bloque se produjo horas después de que sus socios liberales flamencos anunciaran su abandono ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo sobre la eliminación de los derechos lingüísticos de los francófonos que viven en el extrarradio flamenco de Bruselas.
«Una crisis política sería inoportuna y causaría perjuicios económicos y sociales a los belgas» así como al papel de Bélgica en Europa, declaró en un comunicado Alberto II, que podría iniciar gestiones para tratar de salvar un gobierno de coalición vital para la estabilidad del país a medio plazo. No en vano esta es la tercera vez en dos años que Leterme, democristiano flamenco, se ve obligado a presentar su dimisión ante el rey belga. Si como parece probable el rey Alberto II no consigue mantener el actual gobierno de coalición unido, a Bélgica no le quedará más remedio que convocar elecciones parlamentarias el próximo mes de junio, poco antes de que el 1 de julio asuma la presidencia semestral de la UE de la mano de España.
La dimisión del gobierno de Leterme se produce por la marcha del partido liberal flamenco Open VLD, que deja una coalición de gobierno de mayoría francófona inviable en un país donde éstos constituyen la minoría. El partido flamenco liberal abandonó el gobierno en respuesta a la falta de acuerdo sobre el distrito de Hal-Vilvorde de Bruselas, situado en territorio flamenco pero donde hay unos 100.000 francófonos que disfrutan de derechos lingüísticos que los flamencos pretenden suprimir.
La decisión y la consecuente crisis de gobierno ahonda la creciente brecha entre las dos principales comunidades lingüísticas que conforman Bélgica, donde la mayoría flamenca (60% de la población), que goza además de una mayor prosperidad económica que sus vecinos valones francófonos, exige cada vez más autonomía; de hecho, los sondeos indican claramente una ascensión de los partidos que pretenden la secesión.
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Editado y revisado por:

✅ Pablo Gómez
Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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