El embajador holandés en Ankara tenía de facto vetada la entrada en Turquía a raíz de los graves incidentes diplomáticos que se produjeron en marzo de 2017, cuando Holanda prohibió la entrada a varios ministros turcos.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Holanda anunció el lunes la retirada formal de su embajador en Ankara, al que de hecho se le había prohibido la entrada en Turquía desde hace casi un año por una disputa diplomática desatada en marzo de 2017 entre ambos países.
En un comunicado, el ministerio holandés indicó que había “pausado” las conversaciones con las autoridades turcas para resolver la disputa sobre este asunto, pese a que estaba previsto que ambos países intercambiaran embajadores en las primeras semanas de 2018 como primer paso hacia la normalización de sus relaciones.
“No hemos llegado a un acuerdo sobre cómo normalizar nuestros lazos”, declaró el ministro de exteriores del país, Halbe Zijlsra, pese a los contactos entre ambos gobiernos para resolver la disputa. Como resultado de este anuncio, Holanda tampoco aceptará la designación de un nuevo embajador para el país por parte de Ankara.
Las relaciones bilaterales entre Turquía y Holanda se deterioraron gravemente en vísperas de las elecciones generales que se celebraron en los Países Bajos hace ahora casi un año, cuando el gobierno conservador del Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD), liderado por el primer ministro Mark Rutte, quiso arañar votos a la ultraderecha islamófoba y anti-inmigración del Partido por la Libertad (PVV) tomando una serie de medidas populistas contra la minoría inmigrante turca que vive en el país.
Entre esas medidas, las autoridades holandesas negaron el permiso para aterrizar en Rotterdam al ministro de exteriores turco Mevlüt Çavuşoğlu, que tenía previsto ofrecer un discurso dirigido a la comunidad turca en la ciudad coincidiendo con unas elecciones en Turquía. Holanda también negó el permiso a la ministra de Familia y Asuntos Sociales Betül Sayan Kaya para entrar en el propio consulado turco en Rotterdam, obligándola a permanecer en su vehículo durante varias horas antes de ordenar su deportación a Alemania.
Dichos incidentes desataron protestas entre los residentes turcos en Holanda que fueron reprimidas con severa dureza por la policía de ese país –que llegó incluso a usar perros para hacer “presa” sobre los manifestantes- y sembraron una gran indignación en Turquía, donde el gobierno turco “invitó” al embajador holandés en Ankara –en ese momento fuera del país- a que no regresara “por un tiempo”. El propio presidente turco Recep Tayyip Erdoğan contribuyó a avivar las tensiones acusado al gobierno holandés de recurrir a medidas “fascistas” y repetir los métodos de los “nazis”.
VOTE
Como gran aficionado a la historia que es, a Pablo Gómez le cautivó Turquía desde el primer día que la visitó en 2006: allí se casó, allí tiene una casa, y desde entonces se ha convertido en todo un experto en la actualidad de Turquía. Con una larga experiencia en medios de comunicación, está al frente de Hispanatolia desde 2011.





