Merkel admitió no obstante la importancia de Turquía para Europa y se mostró a favor del diálogo con Ankara, en medio de las tensiones bilaterales después de que Alemania prohibiese a dos ministros turcos dirigirse a la minoría turca en el país.
La canciller alemana Angela Merkel exigió el jueves a las autoridades turcas el cese de las referencias al período nazi tras la cancelación de los mítines que dos ministros del país euroasiático tenían previsto ofrecer en sendas ciudades alemanas con motivo del referéndum que el próximo 16 de abril decidirá si se aprueban varios cambios en la Constitución de Turquía.
“Estas comparaciones entre Alemania y el nazismo deben cesar. No son dignas de los estrechos lazos entre Alemania y Turquía y entre nuestros dos pueblos”, dijo la dirigente alemana en un discurso ante el parlamento alemán o Bundestag. “Por un lado hay muchos intereses comunes entre Europa y Turquía, y por otro lado existen profundas diferencias entre la Unión Europea y Turquía, y entre Alemania y Turquía… y estos días estamos sintiendo eso de nuevo”, añadió Merkel.
No obstante Merkel admitió la importancia estratégica de Turquía y se mostró a favor del diálogo con Ankara, a pesar de los “profundos y serios” desacuerdos en numerosos temas. “Si bien en este momento las cosas están muy complicadas, si bien algunas cosas son inaceptables para nosotros, por nuestros intereses exteriores, de seguridad y geopolíticos no podemos permitir que Turquía, que después de todo es un socio en la OTAN, se aleje más de nosotros”, subrayó la canciller alemana.
En este sentido, Merkel recordó que hay unos 3 millones de personas de origen turco viviendo en Alemania –muchos de ellos hijos de inmigrantes de tercera generación y con la ciudadanía alemana- y que ambos países mantienen una importante cooperación en la lucha contra el terrorismo así como estrechos lazos económicos. Alemania es de hecho el principal socio comercial de Turquía, y sólo el pasado mes de enero las importaciones alemanas de bienes y productos turcos sumaron 1.000 millones de euros, mientras que por su parte Alemania exportó en el mismo mes unos 1.100 millones de euros al país euroasiático.
La tensión entre ambos países, tras un período de distanciamiento a raíz de las críticas de Berlín por las detenciones en Turquía tras el fallido intento de golpe de Estado del pasado julio, se avivaron después de que las autoridades alemanas prohibieran recientemente al ministro de Justicia Bekir Bozdağ y al ministro de exteriores Mevlüt Çavuşoğlu ofrecer sendos mítines electorales en las ciudades de Gaggenau y Hamburgo, respectivamente, ante miembros de la comunidad turca en Alemania partidarios de Erdoğan, lo que despertó las críticas del gobierno turco pero también de la oposición de ese país.
Pese a que Merkel y el primer ministro turco Binali Yıldırım hablaron por teléfono el pasado sábado para tratar de solucionar la crisis diplomática y los ministros de exteriores de ambos países se reunieron este miércoles para intentar limar asperezas, el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan echó más leña al fuego al asegurar durante un mitin ofrecido el pasado sábado que Alemania no podía dar lecciones de democracia y que sus prácticas “no son diferentes a las del período nazi”.
Çavuşoğlu: El gobierno alemán no es nazi, pero sus prácticas son las del III Reich
Las palabras de Merkel llegan después de que el ministro de exteriores Çavuşoğlu insistiera en las comparaciones con el período nazi, al afirmar durante un discurso ofrecido el martes ante 400 personas en el consulado general de Turquía en Hamburgo que, si bien los actuales políticos alemanes no son nazis, sus prácticas se asemejan a las de la época del régimen de Adolf Hitler.
El ministro, que se vio obligado a pronunciar su discurso en la sede diplomática y ante una audiencia mucho más limitada debido a la cancelación de su mitin previsto en la misma ciudad para el día anterior, acusó además a las autoridades alemanas de favorecer a los partidarios del “No” al prohibir a miembros del gobierno hacer campaña en Alemania de cara al referéndum constitucional, una medida que en principio las autoridades del país germánico no han tomado con miembros de partidos de la oposición turca. “A aquellos que son favorables al “Sí” en el referéndum (del 16 de abril) se les ponen obstáculos, pero a los que están favor del “No” se les apoya”, afirmó Çavuşoğlu.
Precisamente el miércoles el líder ultraderechista y xenófobo holandés Geert Wilders protagonizaba una breve protesta de cara a los medios frente a la embajada de Turquía en La Haya para protestar contra una posible visita de Çavuşoğlu a Holanda, con el objetivo de pronunciar otro mitin ante la minoría turca residente en el país. Entre importantes medidas de seguridad, Wilders desplegó una campaña en la que podía leerse “¡Apártate! Este es nuestro país” en holandés y turco, y se mostró en contra de la visita del ministro turco así como de que los ciudadanos turcos que tienen también la nacionalidad holandesa voten en las elecciones en Holanda.
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Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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