Gran operación de las fuerzas de seguridad turcas contra el PKK en Diyarbakır

A la tensión en la región por la oleada de ataques y secuestros por parte de simpatizantes del PKK se une el secuestro de decenas de niños, cuyas familias exigen al partido kurdo BDP que medie en su liberación.

Fuerzas de la gendarmería turca y unidades del ejército y de la policía especializadas en la lucha anti-terrorista lanzaron el viernes una gran operación contra grupos ilegales vinculados a la organización armada Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) -incluida en la lista de grupos terroristas internacionales por la UE- que desde hace días han estado llevando a cabo ataques y sabotajes en los distritos de Lice y Hani de la provincia de Diyarbakır, al sureste de Turquía.

Unos 100 vehículos armados se desplazaron hasta el distrito de Lice como parte de la operación contra estos grupos, que han estado bloqueando desde la semana pasada las principales carreteras de la región y llevando a cabo controles ilegales y secuestros como parte de las protestas contra la construcción de comisarías y puestos de vigilancia de policía en la zona. Los simpatizantes del PKK llegaron incluso a cavar zanjas a través del asfalto para bloquear el paso de vehículos, obligando a cortar el tránsito durante cuatro días hasta que se pudo reparar la carretera.

Aunque el área donde se produjeron las operaciones fue cerrada a la prensa por motivos de seguridad, varios medios turcos informaron de que los enfrentamientos fueron muy violentos y los participantes en las protestas lanzaron explosivos caseros contra los agentes y prendieron fuego al menos a tres vehículos de la policía turca, que respondió con gases lacrimógenos para dispersarlos. También pudieron oírse varios disparos. En un comunicado emitido por la oficina del gobernador de Diyarbakır, éste señaló que estos grupos ilegales vinculados al PKK habían estado bloqueando las carreteras entre Diyarbakır y las provincias de Bingöl y Muş desde el 24 de mayo.

Pese al teórico alto al fuego declarado por su líder Abdullah Öcalan -que cumple cadena perpetua desde 1999- hace algo más de un año, el PKK ha seguido llevando a cabo acciones de intimidación, secuestro y ataques esporádicos en la región que se han incrementado especialmente en los últimos meses, haciendo dudar sobre la continuidad de un proceso de paz iniciado a raíz de la nueva ronda de conversaciones puesta en marcha entre el gobierno turco y Öcalan a finales de 2012.

En un comunicado hecho público el lunes por el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas Turcas (TSK), éste informaba que miembros del PKK habían estado implicados en más de una decena de incidentes durante la semana pasada, en los que vehículos conducidos por civiles fueron obligados a detenerse y requisados bajo amenaza para ser utilizados como barricadas para detener el tráfico en las carreteras de la zona; varios vehículos de construcción fueron además incendiados, mientras que los bienes de los conductores y sus acompañantes fueron robados.

En otro comunicado emitido el viernes por las TSK, éstas indicaban que la operación contra el bloqueo de carreteras en Diyarbakır se había puesto en marcha para garantizar «el derecho a la libre circulación» de los ciudadanos, informando además que sólo en esta semana cinco trabajadores que trabajaban en las obras de la zona habían sido secuestrados por simpatizantes o miembros del PKK.

«Tres trabajadores de la empresa eléctrica de Diyarbakır fueron secuestrados a última hora del 28 de mayo, y dos trabajadores de una empresa de telecomunicaciones fueron secuestrados a primera hora del 29 de mayo. Estos dos últimos fueron liberados posteriormente, mientras que los otros tres trabajadores siguen retenidos por sus secuestradores«, decía el comunicado.

Tensión por los niños secuestrados por el PKK

Los incidentes en la zona han vuelto a poner de manifiesto la inseguridad que supone la presencia del PKK y sus grupos afines en la región, donde la tensión ha aumentado a raíz de que un número cada vez mayor de familias se hayan unido en los últimos días a una protesta frente a la sede del ayuntamiento de Diyarbakır -gobernado por el partido nacionalista kurdo BDP- para exigir la liberación de sus hijos, que denuncian fueron secuestrados por el PKK y llevados a las montañas para ser «entrenados» como miembros del grupo armado, una práctica habitual de la organización terrorista para reclutar nuevos miembros.

La protesta se inició con tres madres que querían que el BDP -a quienes muchos en Turquía consideran el brazo político del PKK- mediara en la liberación de los menores, estudiantes de instituto. Sin embargo el número de familias participantes se ha ido incrementado en los últimos días y el viernes alcanzaba ya las 72. Algunas de ellas aseguran que los niños participaban en un picnic con motivo de la celebración -el pasado 23 de abril- del Día de la Infancia y la Soberanía Nacional en el distrito de Lice cuando fueron «engañados y llevados a las montañas».

Durante un mitin organizado el miércoles en la provincia oriental de Ağrı, el primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan se dirigió a la formación nacionalista kurda Partido de la Paz y la Democracia (BDP) y a su recién creado partido gemelo en el oeste del país, el Partido Democrático del Pueblo (HDP), haciendo un llamamiento a que ambos partidos negociaran con el PKK para devolver a los niños secuestrados, cuyo número elevó hasta los 134. «Padres y madres cuyos niños han sido secuestrados han estado protestando (en Diyarbakır) durante días. Sabemos con quiénes tenéis vínculos… Somos bien conscientes de vuestras actividades», dijo Erdoğan refiriéndose a las conexiones entre el BDP, el HDP y el PKK.

«Algunas veces vais (a los montes Kandil), hacéis acuerdos, recopiláis información y la traéis de vuelta. Id y coged también a estos niños. Sabéis muy bien su paradero. Sabéis extremadamente bien dónde está todo», añadió el primer ministro y líder del partido AKP, advirtiendo que de lo contrario el gobierno consideraría un plan alternativo e incluso una operación de rescate.

Erdoğan también se refirió al grupo armado diciendo que resultaba difícil categorizarlo. «Son terroristas, mafiosos, bandidos… Extorsionan a la gente para conseguir dinero», dijo refiriéndose al secuestro de personas en el sureste de Turquía a cambio de rescates, o a la práctica de los militantes del PKK de exigir dinero a los negocios locales.

Demirtaş: Los niños se han ido por su propia voluntad

Desde el PKK sin embargo han negado su implicación en el secuestro de los menores, y en un comunicado difundido por su brazo armado -las Fuerzas de Defensa del Pueblo (HPG)- difundido esta semana a través de la agencia de noticias Fırat -afín al PKK- negaban que llevasen a cabo secuestros asegurando por el contrario que Turquía «no es un país seguro para los niños».

En la misma línea se expresaba el líder del BDP, Selahattin Demirtaş, tratando de desviar la presión sobre su partido tras mantener una reunión con las familias de los niños desaparecidos. Según Demirtaş los niños se habrían «ido a las montañas» -una expresión utilizada en Turquía habitualmente para decir que alguien se ha unido al PKK- por su propia voluntad, en contra de lo que afirman sus propios madres y padres.

«No existe tal fenómeno de 'niños secuestrados por el PKK'… Por el contrario, existe la realidad de unos niños que huyen del terrorismo del Estado«, declaraba por su parte el portavoz del grupo parlamentario del HDP, İdris Baluken, durante una conferencia de prensa organizada el jueves para referirse a las protestas de las familias de los menores. Baluken, al igual que Demirtaş, negó que los niños se hubiesen unido al PKK a la fuerza asegurando que todos los niños que se unen al grupo armado lo hacen por su propia voluntad.